Adoro escribir y cualquier tema me parece estupendo para redactar un artículo, por eso, creo que la Navidad es un pozo inagotable de literatura. Parece que todo está escrito, pero no. Prepárate, porque hoy vas a ver la Navidad desde los ojos de una escritora.

Diciembre se convierte en un período de sentimientos encontrados. Por un lado, el mundo para muchos adultos se torna duro, amargo; quizá el adjetivo más apropiado sea difícil porque el sentimiento que les embarga se llama tristeza. Son días en los que aquellas personas que ya no están se recuerdan más que nunca.

Por otro, el mundo infantil es su antítesis; durante veinte días, la fantasía y magia vienen avaladas por el sentimiento de alegría y el alboroto y la algazara suponen el tinte festivo que la infancia nos contagia.

Los niños son los protagonistas de la Navidad

Por eso, esta semana dedico el artículo a los niños ya que, sin duda, la Navidad es para ellos. Sin obviar el origen religioso de la celebración, tengo que decirte que me voy a centrar en Papá Noel, porque sí, se trata de un personaje religioso, aunque no católico. Pero, como estás leyendo un blog de literatura, te voy a hablar de las referencias literarias más interesantes alrededor de Claus ya que esta figura (para nosotros Papá Noel) y los renos nos van a envolver de magia esta semana.

Ven, vamos a adentrarnos en la Navidad de la mano de la literatura.

Es a principios del siglo XX cuando aparece un libro titulado “The life and adventures of Santa Claus”, su autor era L. Frank Baum. Sí este escritor es el de los libros del Mago de Oz, todo un éxito, ¿verdad? Pues quizá, lo que no sabías es que se hizo famoso ya con su primer libro para niños “Father Goose”. Vamos, todo un sueño para cualquier escritor.

Bien, pues en este libro de principios del siglo pasado, el autor nos cuenta cómo se origina la historia de la inmortalidad de Claus y su título de santo. Porque hablamos de este regordete señor como una fiesta pagana que, en esencia y origen, no lo es.

También, en un poema de Clement C. Moore de 1823 leemos que cambió el trineo tirado por un caballo blanco por otro tirado por renos.

Posteriormente, el caricaturista Thomas Nast fue quien lo dibujó de rojo, con gorro y botas altas.

El Santa de Thomas Nast

Ya en 1931 la empresa Coca Cola le dio el aspecto actual, de ahí, el paganismo con el que se le relaciona unido al consumismo.

La historia de los renos es algo diferente, porque surge de la leyenda mitológica nórdica sobre el Dios Odín, este dios montaba un caballo de ocho patas (de ahí los ocho renos). Por primera vez fueron reflejados en el poema “A visit from St Nicholas” en 1823.

Pero los renos de nuestro Papá Noel son nueve, no ocho. Exacto, el noveno reno, Rudolph, se agrega en 1939 en “Christmas story” de Robert L. May. Él fue su creador.

¿Recuerdas el nombre de los nueve? Venga, vamos a ver si los sabes: Donner, Blitzen, Vixen, Cupid, Comet, Dusher, Dancer, Prancer y todos ellos capitaneados por la última incorporación, el más famoso de todos los renos: Rudolph.

Pero, ¿cómo los llamaríamos en español?

Donner: Trueno

Blitzen: Rayo, relámpago.

Vixen: Juguetón, travieso.

Cupid: Amoroso.

Comet: Veloz.

Dusher: Alegre.

Dancer: Bailarín.

Prancer: Saltarín.

Rudolph: Rodolfo.

Ahora, olvida por un momento el aspecto consumista y materialista que envuelve de bonitos y llamativos papeles la Navidad, porque te invito a que hagas una reflexión valiéndote de la literatura navideña; yo he hecho la mía y quiero compartirla contigo.

Como te decía al comienzo, este artículo está dedicado a todos los niños del mundo, pero en especial a los niños de mi familia, porque, para mí, ellos encarnan de un modo perfecto ese espíritu de los renos mágicos.

Es por ello que no puedo resistirme al pequeño de pestañas kilométricas que es una perfecta mezcla entre Vixen y Dusher que me tiene conquistada. Poco antes, llegó a la familia Comet, solo con unos meses de diferencia y cuando se juntan encarnan a Donner . La última incorporación es Prancer, mi capricho, ella nunca camina, siempre da saltitos. Todos ellos están capitaneados por Rudolph, que en verdad fue la primera en llegar a mi vida dándole un nuevo sentido a esta fiesta, por eso y por su gran corazón es mi Cupid.

Los cuatro pequeños renos se adoran, quizá, la magia de la vida es la que ha hecho que formen el gran equipo que tira a la perfección del trineo familiar cada vez que se encuentran.

Ese es el verdadero sentido de la Navidad en casa, porque la alegría que desprenden convierten en mágicas no solo mis navidades, sino cada momento de la vida.

Hoy les leeré este artículo, pero también disfrutaremos juntos de diversas historias a lo largo de la Navidad, porque leer es divertido.

Y tú, ¿te animas a contarme tu Navidad? ¿Tienes algún renito en la familia?

Esta Navidad recuerda que un libro siempre es de los mejores regalos, aquí te explico por qué. Así que, no te olvides de poner en la carta algún libro y si es el mío, mejor, porque En los ojos del Rey gusta a todo el mundo.

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