Un virus que, entre muchas otras cosas, nos trae palabras nuevas.

Los últimos días del año —sí, ya estoy pensando en el mes de diciembre— siempre aparece la palabra que más se ha usado, la que se denomina «palabra del año». Creo que este año, la ganadora será coronavirus porque, además, es la palabra más repetida en el mundo entero; sin embargo, en España podría competir con resistiré. Aunque muchos se han rendido ya, han dejado de resistir, bien porque han pasado como se dice coloquialmente a mejor vida, bien porque ya estaban cansados de resistir encerrados y se han lanzado a la calle y bares como si les fuera la vida en ello.

Pero vamos a volver a las palabras que al final me voy por donde no quiero.

Bien, lingüísticamente hablando, el coronavirus nos ha traído una gran variedad léxica que la RAE tendrá que estudiar si la incluye en el diccionario o no, también otras palabras que quizá nunca habías usado o lo habías hecho poco han empezado a formar parte de nuestro día a día.

Para empezar, llegó a nuestras vidas el nombre de un virus: covid-19 y aprendimos que pertenece a la familia de los coronavirus.

Todos hablábamos del covid o coronavirus en masculino, hasta que de repente, empezamos a escuchar en las noticias que se habla de la covid en femenino. Debo reconocer que pensé que también íbamos a implementar en esto el lenguaje inclusivo, pero algo no me cuadraba. No sé si te has fijado que solo se habla en femenino en situaciones que no implican negatividad. Me explico: “españoles y españolas entramos todos y todas en esta crisis y saldremos juntos y juntas”, sin embargo, “el número de contagiados y fallecidos ha aumentado” ¿Cómo? ¿solo en masculino? ¿solo se contagian y mueren hombres?

Vale, sigo, que este no es el tema. Ya sabes que me gusta mucho la RAE, por eso recurrí a ella para saber qué motivo hay para hablar en femenino. Y he aquí la explicación. COVID-19 es el acrónimo de “COronaVIrus Disease” que da el nombre a la enfermedad que provoca este virus. Por tanto, teniendo en cuenta que hace referencia a la enfermedad, lo correcto es el empleo del artículo femenino. Ahora bien, si hacemos referencia a la palabra coronavirus como un virus, entonces empleamos el masculino.

Género aparte, nos hemos convertido en estos dos meses en unos entendidos en los PCR y EPI.

Una palabra que es el pan nuestro cada día y con la que nos hemos familiarizado es sin duda, confinamiento.

Confinar: recluir dentro de unos límites.

En consecuencia, dentro de esta situación de confinamiento, hemos empezado a practicar el teletrabajo para intentar por todos los medios no entrar en el ERTE que casi todas las empresas están aplicando.

Gracias al cielo y a los ingenieros, contamos con medios de telecomunicación para poder relacionarnos con nuestro círculo de amigos y familiares a través de las videollamadas. Las aplicaciones Zoom y Teams se han convertido en las grandes salvadoras de las reuniones empresariales y docentes. Gracias a ellas, los peques pueden continuar su aprendizaje desde casa y los padres trabajar como buenamente pueden mientras explican mates, arreglan la conexión interrumpida o solucionan un conflicto entre hermanos.

Muchas son las palabras que han nacido con el virus. Otras, que aunque no son nuevas, se convierten en virales. Clic para tuitear

Tras dos meses de confinamiento llega el momento de comenzar a salir de manera ordenada para no colapsar otra vez los hospitales. De esta manera, nos encontramos con una batería de palabras como: colapsar, respiradores, hospitales, UCI, médicos o sanitarios.

Lo dicho, que hay que empezar a volver a la normalidad, mejor aún, a la nueva normalidad. Y aquí me derrapa el cerebro, si algo es nuevo no puede ser normal, porque lo nuevo aún necesita un tiempo para que llegue a ser considerado normal. ¿Estás de acuerdo?

Por otro lado, si lo que estamos es confinados y no hemos escalado ninguna montaña, ¡qué más hubiéramos querido!, ¿por qué hablamos de desescalada? Deberemos empezar un desconfinamiento, no una desescalada. ¿Estás de acuerdo?

Por supuesto, no podemos olvidarnos de los hashtag #YoMeQuedoEnCasa, #LoEstamosConsiguiendo, #yoelijoserresponsable.

También hemos aprendido geografía, porque supimos que en China hay una ciudad tan grande como toda España que se llama Wuhan.

Cómo cambian las cosas en tan poco tiempo. Hace unos meses te decía que era una viejuna hablando y hoy me encuentro empleando palabras nuevas, de plena actualidad.

Pero, fundamentalmente, me quedo con una palabra que no pasa de moda y que siempre estará con nosotros: GRACIAS.

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