Campaña de eufemismos

Que estamos en campaña, sí, ¡qué emoción! Otra vez a gastar dinero público, a contar mentiras tralará, a prometer, a discutir, a hablar mucho… vamos, lo que le gusta a cualquier español de a pie. ¡Ah! Que a ti no, bueno, no te preocupes porque también vas a aprender. Sí, yo estoy emocionada porque vamos a aprender una cantidad de eufemismos muy importante.

Es lo que tiene la política española que, otra cosa no, pero la lengua la mueve que cómo la mueve. Qué placer de movimiento. Descubre tanto que desconocías que al final hasta lo gozas, porque cuando creías que no podría sorprenderte más, lo hace. Y vamos a dejarlo aquí para no ponernos sicalípticos con tanto movimiento y placer porque hoy he venido a hablarte de lengua española, pero en concreto de los eufemismos.

¿Qué es un eufemismo?

Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante.

Así define la RAE la palabra eufemismo.

Nuestros políticos que adoran la lengua española y no nos quieren hacer daño optan por su empleo en cada campaña, crisis o en cualquier momento, la verdad.

Como si cada español fuera un coche de carreras y España el circuito de Suzuka o de Mónaco (yo me pido ser Ferrari, tú puedes ser Mercedes si lo prefieres), de pronto, nos vemos sometidos a una desaceleración o frenazo, pero no crisis. Por ello, por la negación de la crisis, no hemos sufrido ningún recorte, simplemente hemos sido austeros. Vamos, que la austeridad ha salido de nosotros, una iniciativa personal.

Entre tanto, hemos visto cómo se producía una movilidad exterior por parte de millones de jóvenes altamente preparados porque lo de emigrar es de períodos de guerra o de los negritos de África, pero un español del siglo XXI no emigra. De todos modos ya nadie es emigrante o inmigrante. Como mucho es migrante, como los gallegos, uno no sabe si vienen o si van.

Por suerte, después de la tormenta siempre llega la calma, como diría Alejandro Sanz, y empezamos a ver brotes verdes (unos veían más que otros) y los mirábamos crecer día a día como asistimos al crecimiento de un hijo. Sin embargo, sus padres socialistas se marcharon (o los echaron, ya no me acuerdo), entonces dejaron la custodia de aquellos pequeños a unos tíos lejanos del PP y nació una pequeña flor de invernadero. Ya sabes, cuando adoptamos, sentimos la necesidad de poner el nombre que nos gusta.

Ahora lo importante es establecer cordones sanitarios (expresión que, por cierto, se gestó en la Guerra Civil rusa) que nos diferencien bien a unos de otros, porque hay líneas rojas que no vamos a cruzar. Entonces, yo que soy muy hipocondríaca, me hablas de médicos y cambio de canal. ¡Anda, Telecinco! Aquí no hay política ni noticias fuera de su horario, lo cual está bien, porque tiene que haber para todos los gustos. Y durante las tardes, Sálvame es el rey de la parrilla. Inamovible, fijo como los trabajos que hoy escasean, sin pelos en la lengua. Para, para, para, porque sí que tiene pelos en la lengua, una melena digna de la Pantoja.

Cuando la política y Sálvame tienen tanto en común. Clic para tuitear

Aquí también reinan los eufemismos. ¿El motivo? El horario protegido, pero no por respeto al menor, más bien por respeto al bolsillo. Si no se ajustan a ese horario, catapúm, toca pagar multa. ¿Ves? Ellos no nos engañan, son sinceros y si no fuera por el poderoso caballero que es don dinero, seguirían con Sálvame sin acompañamiento de ninguna fruta.

Así que cuando escuchas que el famoso en cuestión es desleal a su señora esposa y la adorna con elementos floridos con una princesa, no es otra cosa que le ha sido infiel y le ha puesto los cuernos con una puta.

Lo que no saben en el cortijo de Jorge Javier es que la palabra puta (del latín putta), antaño, fue un eufemismo de “mujer pública”. Esto lo explica muy bien el lingüista Bolinger a través de la teoría del dominó, según la cual, algunas palabras que sustituyen a otras porque suenan mal tienen una vida limitada, ya que son depuestas al absorber la fuerza peyorativa de la anterior.

Espero que me inviten algún día a un agua con misterio para agradecerme la aportación que les acabo de hacer.

Volviendo al tema más candente de la actualidad (actualidad que se está alargando demasiado en el tiempo ¿cuántas veces hemos dicho ya lo que queremos?) Pues eso, ¿sabes ya a quien vas a votar?

Yo lo tengo claro, al que más eufemismos emplee esta campaña. O igual no voto y me quedo viendo Sálvame porque hay una diferencia importante entre reírte de alguien y que se rían de ti.

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1 Comentario

  1. Manolo Madriles

    01/11/2019 at 11:57

    Me ha parecido genial. Perdón, perdón… quería decir que tus letras han alegrado mi mañana. Exquisita redacción eufemística 👏👏👏👏👏

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