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Reyes y actrices

Que la infidelidad va ligada a la corona no es ninguna novedad, tampoco que los reyes españoles y extranjeros han coleccionado una gran cantidad de amantes a lo largo de la historia.

Leyendo «La familia del Prado» de Juan Eslava Galán, he reparado en la relación entre los reyes españoles y las actrices.

Si tenemos en cuenta la gran promiscuidad de estos señores y que los matrimonios eran amañados, esto es, ninguno por amor, no deja de extrañar que, entre todo el gran abanico de amantes, hubiera alguna actriz. Sin embargo, sí que es sorprendente que el gran amor, al menos el más persistente de muchos de ellos, fuera una dama que se dedicara a estos menesteres. Si salimos de nuestras fronteras y viajamos hasta Mónaco, la consorte fue una actriz, Grace Kelly.

Al igual que se ha escrito mucho sobre el binomio tonadillera-torero, hoy voy a dedicar unas líneas al tándem rey-actriz.

Voy a empezar por Felipe IV. Este rey estuvo completamente enamorado de la actriz conocida como la Calderona. Asiduo a los corrales de comedia quedó prendado de la cómica Juana Calderón que al parecer era más llamativa que guapa, lo que hoy llamamos resultona, siempre atendiendo a los cánones de belleza del momento.

Con esta actriz tuvo uno de los muchos ilegítimos o bastardos al que pusieron de nombre Juan José de Austria. Recordemos que hasta Felipe V no comenzó la dinastía Borbón, por tanto, este era un Austria.

Ya dentro de la genealogía borbónica, podemos afirmar que los Borbones han sido más fieles a la farándula. Todos han encontrado el amor, al menos temporalmente, entre los brazos de las actrices más populares de cada momento.

Acercándome lo máximo posible en el tiempo, voy a hablar de Alfonso XII, otro que siguió la misma estela de los Austrias.  La historia de este Alfonso con la actriz Elena Sanz es de novela, pero de enredo. El XII tuvo dos matrimonios, el primero de ellos con su prima María de las Mercedes de Orleans que fue lo más cercano a lo que se entiende como amor verdadero y que va más allá de ese amaño del que hablábamos antes. Tan solo cinco meses le duró el matrimonio, porque la pobre murió de tifus. El rey se casó en segundas nupcias con María Cristina de Habsburgo y Lorena.

Pero antes de todo esto, siendo aún un imberbe adolescente, conoció a la cupletista Elena Sanz trece años mayor que él y de alguna manera ya quedaron prendados en aquel momento el uno del otro; sin embargo, fue al morir su primera esposa cuando dieron rienda suelta a su pasión. Como rey, Alfonso tenía la obligación de volver a contraer matrimonio, entonces apareció en su vida la austriaca María Cristina. ¡Pobre mujer! De todas las reinas consortes de España, no sabría elegir a la más desdichada, la verdad.

La nueva reina se casó enamorada, pero jamás fue correspondida y no le quedó más remedio que tragar con las paternidades extramatrimoniales de su esposo, pues dos meses después de celebrarse la boda nació el primer hijo de Alfonso y Elena: Alfonso.

Al enterarse del nacimiento, la reina pidió que echaran del país a la amante y al bastardo, supongo que por vergüenza y humillación. Por si fuera poco este trago amargo, debió lidiar con su suegra; Isabel II. Sí, esto de las relaciones entre suegras y nueras es algo tan histórico como real (entiéndase con el doble sentido, tanto en lo relativo a la realidad como a la realeza).

A la suegra le gustaba más la amante que la reina, podemos decir que simpatizaban y decidió darle una bofetada sin mano a la nueva y oficial nuera amadrinando al hijo bastardo de su Alfonso. Incluso llegó a decir que Elena era su «nuera ante Dios», aunque si tenemos en cuenta que esta reina tomaba el nombre de Dios en vano, la mencionada afirmación servía solo para fastidiar a la consorte, María Cristina.

El rey vuelve a traer a Elena y a su hijo a España alojándolos en un piso que visitaba cada día junto al Palacio Real. De tanta visita y contacto, nace el segundo hijo en común: Fernando. Mientras la amante le da los varones que no podrán heredar, la reina solo pare mujeres y cuando por fin se queda embarazada de Alfonso XIII, el rey muere sin conocer a su hijo, al que heredará el trono.

Por su parte, Alfonso XIII, como si de una herencia se tratara, se enamoró perdidamente de otra actriz: Carmen Ruiz Moragas. Con ella llegó a formar una familia en paralelo a la que tenía con la reina Victoria Eugenia. Mientras su esposa le daba hijos tullidos que habían heredado la hemofilia de la rama inglesa, con la amante oficial tuvo dos hijos sanos. Pero Carmen no fue la única actriz que pasó por la cama regia, también tuvo un affaire con la Bella Otero.

Otro día hablaremos de los bastardos reales, que me ha llevado a pensar en la alta posibilidad que tenemos cualquiera de nosotros de poseer una ascendencia real.

De este rey, puedes descubrir todos sus secretos, reinado, errores y amantes en la novela En los ojos del rey.

De Felipe IV a Felipe VI: relación entre los reyes y las actrices. Clic para tuitear

El siguiente de la lista no llegó a reinar por motivos históricos que todos conocemos, se lo saltaron; sin embargo, fue hijo y padre de rey: Juan de Borbón. Haciendo honor a la dinastía y herencia, tuvo un romance con Zsa Zsa Gabor. Pero poco se ha hablado y escrito sobre las amantes de este Borbón, quizá por eso, por no reinar.

De quien sí se han escrito ríos de tinta, sobre todo, en los últimos años ha sido de su hijo Juan Carlos I. Este rey, como sus antecesores, ha coleccionado amantes entre las que destacamos a la actriz Bárbara Rey. De nuevo, volvemos a encontrar el binomio rey-actriz.

Si este repaso lo comencé con un Felipe, lo acabaré con otro: Felipe VI.

Como rey, dice quien lo conoce, es más Grecia que Borbón, al menos para descanso de su consorte, Letizia. En una época en la que se han dejado de tapar todas las infidelidades reales y resuena con más fuerza la palabra república, resulta llamativo que no haya salido a la luz ninguna amante del último Borbón. Es posible que se deba a que tiende más hacia Grecia, porque bien conocidas fueron sus relaciones sentimentales mientras era Príncipe de Asturias, de ahí que sepamos que este Felipe, el nuestro, también ha tonteado con la farándula. Al menos con dos actrices se le relacionó en sus años de juventud: Gwyneth Paltrow e Inés Sastre.

Es importante matizar que el de este rey sí ha sido un matrimonio por amor. Otra cosa es que se le acabe de tanto usarlo. Está por ver o confirmar.

Antes de despedirme me gustaría decirte que ya está disponible mi novela En los ojos del rey con la editorial Esstudio Ediciones.

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3 curiosidades históricas

¿Eres una persona curiosa? Porque hoy te voy a contar tres curiosidades históricas.

A mí me gusta saber la procedencia de cada palabra que llama mi atención, bien leyendo, bien viendo una serie o la tele. Del mismo modo, me fascina indagar en nuestra historia. Ir al origen, descubrir por qué pasó cada acontecimiento histórico como sucedió y, sobre todo, pongo en tela de juicio cada información que leo. Tengo mis fuentes en las que creo con firmeza y ¿sabes por qué? Porque se trata de historiadores que se han preocupado de conocer nuestra historia sin distorsiones y nos la muestran con honestidad.

Supongo que, si sigues este blog, te pasará algo similar. En otra ocasión ya hemos hablado de otra curiosidad histórica.

Por eso, hoy te voy a hablar de 3 curiosidades que tienen relación con la historia.

Galeno. Una profesión hoy de héroes. ¿Quiénes eran los galenos?

Hasta el siglo XVIII, los médicos eran conocidos como galenos en honor al médico de los emperadores romanos, Galeno de Pérgamo, que también escribió tratados de anatomía y fisiología, por ejemplo, el tratado de terapéutica conocido como Ars Magna.

Como curiosidad sobre Galeno, el que da nombre al colectivo, diremos que preparaba medicamentos mediante la mezcla de plantas, el más conocido era el «teriaca» que fue un antídoto universal usado hasta el siglo XIX por contener opio.

¿Por qué los reyes españoles se casaban siempre en pueblecitos perdidos y poco relevantes de la geografía de nuestro país?

Podría existir una historia o incluso leyenda bonita, de cuento, que para algo son reyes. Sin embargo, la respuesta es mucho más antiestética de lo que puedas imaginar. Te digo más, es hasta tosca, pero muy en consonancia con dichos matrimonios que se celebraban por pura conveniencia. Teniendo en cuenta que todo eran contratos que encerraban negociaciones entre países y ninguno se realizaba por amor, ¿cuál piensas que podría ser el motivo?

Además, recuerda que se casaban siendo niños (muchas eran las veces que tenían que esperar hasta un par de años a que la esposa diera la bienvenida a la menarquía para consumar el matrimonio).

¿Lo tienes? Venga, un minuto más y damos la respuesta juntos.

Exacto: por dinero.

Así es la historia: Todo por dinero.

El lugar en el que se celebraba el matrimonio de los reyes estaba exento de pagar impuestos, por lo que el rey de turno, que normalmente andaba justo de parné, no podía prescindir de los impuestos de Madrid.

Por ejemplo, Felipe IV y su segunda esposa, Mariana de Austria, se casaron en Navalcarnero que era un pequeño pueblecito en la época.

Carlos II y Mª Luisa de Orleans celebraron sus nupcias en Quintanapalla, un pueblecito de Burgos.

¿Te gusta el Bloody Mary? A mí no, la verdad, pero tampoco importa. ¿Sabes de dónde viene el nombre del famoso cóctel?

Las historias de la Historia está donde menos te lo esperas, hasta cuando bebes. ¿Quién era Bloody Mary? Clic para tuitear

Deja que te cuente la historia muy brevemente. María Tudor fue la segunda esposa de nuestro Felipe II. Ya había alcanzado la buena de Mary la treintena cuando se desposó con nuestro rey siendo once años mayor que él. Además, era prima hermana de los padres de Felipe. El tema de las edades no ha sido un problema para los reyes a lo largo de la historia, pero sí la falta de gracia y en el caso de la inglesa hablamos de una mujer de huesos muy marcados, ojos pequeños y sin vida, con tendencia a la alopecia y que no sabía sonreír, al menos, pocos fueron los agraciados que pudieron percibir una mueca de lo que podría ser una sonrisa.

Aquí, la receta de una curiosidad con mucha historia.

Y ¿qué tiene que ver todo esto con el cóctel? Pues en verdad nada. Solo era para ponerte en situación y que te hagas una breve idea de cómo era la reina para contarte que, en realidad, este sobrenombre se lo pusieron sus compatriotas, los ingleses. María o Mary, como prefieras, practicaba un catolicismo exacerbado, lo que hizo que tuviera que sufrir consecutivas burlas.

De este modo, los buenos de los ingleses, sus compatriotas, comenzaron a lanzar la leyenda de que la reina de España era una sanguinaria, de ahí Bloody Mary, María la sanguinaria. ¿Por qué? Muy sencillo, por hacer lo mismo que todos los que tenían poder en la época: perseguir a los anglicanos (en este caso) para quemarlos en la hoguera inquisitorial. Fueron muchos los herejes a los que ejecutó, sin embargo, para desgracia de los ingleses, no fue más sanguinaria que su sucesora, su hermana la reina Isabel y a la que en tan alta estima tenían.

Para terminar una curiosidad de regalo.

¿Sabías que en España los reyes no son coronados?

No podemos hablar de coronación, sino de proclamación. En España, a diferencia de otras monarquías, no reciben la corona de manos de ningún obispo, sino que el ascenso al trono se lleva a cabo por medio de un acto de proclamación en las Cortes. La corona que podemos ver en la Sala del Trono del Palacio Real de Madrid, la encargó hacer el rey Carlos III a su platero y jamás ha decorado la cabeza de nuestros monarcas. Solo aparece, normalmente sobre cojín carmesí en la apertura de las Cortes y en la proclamación de los reyes Juan Carlos I y Felipe VI.

Te voy a recomendar dos libros por si quieres profundizar un poco más:

La Historia de España contada para escépticos y La familia del Prado, los dos de Juan Eslava Galán. Ambos puedes pedirlos en la librería Notting Hill para que te los envíen a casa.

Probablemente fueras conocedor de estos porqués, quizá los acabes de descubrir tras la lectura de estas líneas. En cualquier caso, me gustaría saber cuál ha llamado más tu atención.

Otra semana os hablaré de más curiosidades. Mientras tanto, te invito a suscribirte para que cada viernes seas el primero en recibir en tu correo el artículo de la semana.

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Así se documenta un escritor

¿Alguna vez has pensado cómo se documentan los escritores de género histórico para escribir sus obras? ¿Dónde buscan el material o qué leen?

Hoy te invito a descubrirlo de la mano de un escritor que merece la pena leer y de un género que atrapa.

Cuando hablamos del género histórico, presuponemos una minuciosa documentación. Este debe ser uno de los procesos más trabajados y que más tiempo lleva a los escritores de este género. En general, existe unanimidad entre estos escritores, todos coinciden; es la parte que más se disfruta y no deja de ser un camino de aprendizaje divertido y muy productivo.

Pero, normalmente, al referirnos a lo histórico, siempre pensamos en la novela histórica, bien la referida a la historia más pura, bien a la ficción histórica. Si la semana pasada entrevistaba al escritor de novela histórica Emilio Lara, hoy debemos poner en relieve un género como el ensayo histórico. Por eso, he invitado esta semana a un escritor especialista en este género.

Daniel Fernández de Lis.

Él es Daniel Fernández de Lis, Licenciado en Derecho y un enamorado de la Historia autor de obras como Los Plantagenet y del blog Curiosidades de la Historia.

Daniel es un apasionado de la Edad Media inglesa, investigador y divulgador, también es un bloguero que hoy nos habla de cómo lleva a cabo su proceso de documentación.

PROCESO DE DOCUMENTACIÓN PARA ESCRIBIR UN ENSAYO HISTÓRICO

Con carácter previo he de dejar claro que este artículo refleja un proceso propio y personal muy relacionado con mi condición de temprano apasionado por la Historia, pero tardío autor de ensayos históricos.

Esto ha hecho que una parte del proceso de documentación para mis libros se iniciase mucho antes de saber que me iba a convertir en escritor de obras de no ficción con la compra de ensayos que me llamaron la atención sobre la historia de la Edad Media en Inglaterra y de los reinos medievales de la Península Ibérica. Son los temas tratados en mis dos libros publicados: Los Plantagenet y De Covadonga a Tamarón y en el tercero que se publica este mes Lo que Shakespeare no te contó de la guerra de las Rosas.

Una vez decidido a escribir, el proceso para añadir nuevos libros a las obras de las que ya disponía y tratar de conseguir la documentación más completa posible sobre los lugares y periodos a estudiar se realizó esencialmente de tres formas:

1.- Librerías físicas. Además de visitar grandes librerías de lugares como Madrid o Londres donde la oferta es muy completa, me resultó de mucha utilidad visitar pequeñas librerías de ciudades muy relacionadas con los acontecimientos a narrar. Sitios como Warwick, York, Salisbury o Winchester en el caso de Inglaterra o León, Oviedo, Burgos y Urueña en el caso de los reinos de Asturias y León me surtieron de obras poco conocidas y difíciles de encontrar. También en las tiendas de castillos o museos relacionados con esos periodos encontré libros muy interesantes.

Tres son las fuentes principales de documentación para @DanielFdezdeLis: Librerías físicas, redes sociales e Internet. Clic para tuitear

2.- Redes sociales. El seguimiento en las redes sociales de diferentes cuentas de historiadores, autores de ensayo o novela histórica y divulgación histórica, en general, es una fuente inagotable de reseñas y recomendaciones de libros relacionados con los temas sobre los que escribir.

3.- Internet. La red de redes resulta muy útil sobre todo para la búsqueda de artículos y libros relacionados con aspectos muy concretos de las épocas históricas a estudiar. En tal sentido, además de las librerías on line, la página Dialnet es especialmente recomendable para monográficos y artículos.

Para finalizar creo necesario hacer referencia a dos reglas que con el tiempo y la experiencia decidí aplicar a la hora de documentarme para mis libros.

  1. La publicación de ensayos históricos es un goteo constante que nunca tiene fin. Por eso, si quieres publicar un ensayo histórico, llega un momento en que tienes que dar por finalizado el proceso de documentación o corres el riesgo de eternizarte actualizando tu manuscrito con nuevas obras que tratan sobre uno u otro aspecto de los tratados. Siempre habrá nuevos libros y posiblemente alguno hará que en el futuro tengas que revisar tu ensayo, pero no puedes entrar en un círculo vicioso sin fin de documentación.
  2. En mi caso, hace tiempo que opté por no leer novelas históricas relacionadas con el tema sobre el que estoy escribiendo mi ensayo mientras dure ese proceso. Soy un ávido lector de novela histórica y considero que son un elemento muy importante para fomentar el interés por la Historia, pero no hay que olvidar que las novelas son obras de ficción. No puedes permitir que un episodio o idea tratado en una novela y que puede no ser un hecho contrastado históricamente (ni tiene por qué serlo), se filtre en tu cerebro y se abra paso hasta tu ensayo. Evitar leer ficción relacionada con el libro de no ficción en el que trabajas es simplemente ponerte las cosas fáciles.
En primicia, la última obra de Daniel.

Así es como Daniel lleva a cabo su proceso de documentación. Me ha sorprendido que durante ese tiempo no lea novelas históricas sobre el periodo estudiado, pero tiene su sentido.

Del mismo modo, es importante señalar la importancia que destaca nuestro invitado sobre las redes sociales, porque a través de ellas, podemos ampliar información de la mano de historiadores y escritores del género a quienes admiramos, pero también nos dan la oportunidad de conocer a otros escritores que no conocíamos y merece la pena descubrir.

Si has llegado hasta aquí, es que tú también eres un apasionado de la Historia. Te recomiendo leer los ensayos de Daniel que como has comprobado están centrados en la época medieval y son una fuente de sabiduría fabulosa. Una manera amena de empaparte de historia. También puedes seguirlo en Twitter.

Si eres escritor, ¿nos cuentas tu proceso de documentación?

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Las extravagancias del Borbón

La monarquía te gustará más o menos, pero lo que no puedes negar es que escuchas la palabra Borbón y te relames como lobo hambriento y si además eres republicano, entonces ya subes el volumen de la tele y pides pizza para cenar.

Te guste o no, la monarquía y los borbones venden. Clic para tuitear

Y como estás un poco cansado de los actuales, hoy te voy a hablar del Borbón con el número trece. Para los más supersticiosos su posición en la historia será la culpable de todas las desgracias que le tocaron vivir, para otros será su ineptitud.

Para mí, tanto la vida como el reinado de Alfonso XIII destacan por encima de las de cualquier otro monarca, sin embargo, es el rey ausente dentro de los libros de historia. ¿Por qué? Quizá porque lo que haya que decir de este Borbón no sea apto para menores, quizá porque no cayó bien o simplemente porque se pretende ningunear a la institución.

Pero yo quiero reivindicar la figura de Alfonso XIII porque creo que desempeñó un papel importante para nuestra historia y además hoy habría alimentado cantidad de programas televisivos y titulares jugosos.

Alfonso XIII: el último rey en habitar el Palacio Real de Madrid, el último Borbón antes de la democracia, el bisabuelo de Felipe VI. Un rey que vivió una época en la que podemos sentirnos reflejados. Clic para tuitear

No tengo la menor duda: Alfonso XIII está de moda. Prueba de ello son la gran variedad de artículos que sobre él aparecen últimamente en periódicos, semanales y culturales, pero si quieres conocer la historia de este rey y su forma de querer tanto a España como a las mujeres, puedes hacerlo a través de la novela En los ojos del rey.

Si hay algo que llama poderosamente mi atención son estas curiosidades, quizá extravagancias, del rey.

¿Sabías que era el rey de corazones?

Un Borbón con una cantidad de amantes incontables, como todos, pensarás. Con cinco bastardos reconocidos y una amante favorita con quien llegó a formar una familia paralela a la que tenía con la reina. Esta mujer era la actriz Carmen Ruiz Moragas. Con ella tuvo dos hijos; Teresa y Leandro (este último lo has visto en televisión alguna vez).

Lo que seguro que no desconocías es que fue el rey de la sicalipsis. Espera, para un segundo, que ¿qué es eso de sicalipsis? No te preocupes, pincha aquí que te lo explico muy bien. Si te digo que produjo sus propias películas pornográficas, me entiendes mejor, ¿verdad?

Esa faceta sicalíptica degradó en cierto modo su respetabilidad, ganándose la etiqueta de frívolo a la vez que empañó lo bueno que pudo hacer. Todo discutible, claro.

Incluso la reina Victoria Eugenia consultó con un médico esa necesidad exacerbada de su marido por el sexo a la que el doctor puso nombre: satiriasis.

Pero no solo su vida fue llamativa, su muerte también lo fue, ¿por qué? te preguntarás. Una angina de pecho no es nada exótica. En verdad, ninguna muerte lo es, aunque las causas puedan ser más o menos extraordinarias. Y sí, la de Alfonso XIII lo fue, porque el origen de su fallecimiento tuvo que ver con los problemas dentarios que padecía causados por el alcohol, tabaco, sexo y la poca higiene dental en la época. Cómo se enteró del problema, lo gestionó y sus temores verdaderos lo explica el propio Alfonso XIII en la novela En los ojos del rey.

Del mismo modo, cuando ya estaba en el exilio, reconoce que hasta las prostitutas le negaban sus servicios a causa de la halitosis que padecía.

Además, le declaró la guerra a la cultura, más concretamente a Unamuno, porque él era uno de los símbolos o representantes de la misma. Así que el rey se vio en cierto modo obligado a llevar a cabo una reconciliación pública e interesada con la cultura. Lo que hizo fue el proyecto de la Ciudad Universitaria de Madrid coincidiendo con el 25 aniversario de su coronación. Por su parte, el escritor fue condenado a dieciséis años de cárcel por agravios a la corona. Si quieres profundizar más sobre este escritor no debes perderte la última película de Amenábar “Mientras dure la guerra”.

Visto así y a grandes pinceladas es normal que interese poco históricamente, pues más allá de la frivolidad e infidelidades poco más hay.

Hay quien dice que fue por tratarse de una guerra familiar; su mujer era inglesa, su madre alemana. Lo importante es que situó a España en una posición neutral en la I Guerra Mundial.

Sin embargo, dentro del ámbito político tomó decisiones que beneficiaron a España. Ya sea por azar, por necesidad o por su propio interés, el resultado fue positivo para el país. Así, nuestra nación se declaró neutral durante la I Guerra Mundial. Además, en los áticos del Palacio Real creó una oficina financiada por la Corona para realizar ayudas humanitarias sirviéndose de su red de contactos en Europa (no olvidemos que su madre era alemana y su esposa inglesa).

Esto lo hizo estar nominado al Nobel de la Paz, aunque no se lo otorgaron finalmente.

Sin duda, al menos para mí, hablamos de un monarca que marcó nuestra historia más reciente, un rey que vivió intensamente rodeado de una gran corte y de amantes, pero siempre solo. Un hombre que ya nació rey y no tuvo la oportunidad de ser niño. En definitiva un reinado que dejó herencia, y esa es la que estamos viviendo. Por supuesto, no me refiero a la física representada en la figura de nuestro rey Felipe VI, sino en la política con la que tantas semejanzas guarda, pero esto ya es otro tema.

Si te ha gustado, compártelo en las redes sociales y si quieres saber más sobre Alfonso XIII puedes adquirir la novela En los ojos del rey pinchando aquí.

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La Navidad en los ojos de una escritora

Adoro escribir y cualquier tema me parece estupendo para redactar un artículo, por eso, creo que la Navidad es un pozo inagotable de literatura. Parece que todo está escrito, pero no. Prepárate, porque hoy vas a ver la Navidad desde los ojos de una escritora.

Diciembre se convierte en un período de sentimientos encontrados. Por un lado, el mundo para muchos adultos se torna duro, amargo; quizá el adjetivo más apropiado sea difícil porque el sentimiento que les embarga se llama tristeza. Son días en los que aquellas personas que ya no están se recuerdan más que nunca.

Por otro, el mundo infantil es su antítesis; durante veinte días, la fantasía y magia vienen avaladas por el sentimiento de alegría y el alboroto y la algazara suponen el tinte festivo que la infancia nos contagia.

Los niños son los protagonistas de la Navidad

Por eso, esta semana dedico el artículo a los niños ya que, sin duda, la Navidad es para ellos. Sin obviar el origen religioso de la celebración, tengo que decirte que me voy a centrar en Papá Noel, porque sí, se trata de un personaje religioso, aunque no católico. Pero, como estás leyendo un blog de literatura, te voy a hablar de las referencias literarias más interesantes alrededor de Claus ya que esta figura (para nosotros Papá Noel) y los renos nos van a envolver de magia esta semana.

Ven, vamos a adentrarnos en la Navidad de la mano de la literatura.

Es a principios del siglo XX cuando aparece un libro titulado “The life and adventures of Santa Claus”, su autor era L. Frank Baum. Sí este escritor es el de los libros del Mago de Oz, todo un éxito, ¿verdad? Pues quizá, lo que no sabías es que se hizo famoso ya con su primer libro para niños “Father Goose”. Vamos, todo un sueño para cualquier escritor.

Bien, pues en este libro de principios del siglo pasado, el autor nos cuenta cómo se origina la historia de la inmortalidad de Claus y su título de santo. Porque hablamos de este regordete señor como una fiesta pagana que, en esencia y origen, no lo es.

También, en un poema de Clement C. Moore de 1823 leemos que cambió el trineo tirado por un caballo blanco por otro tirado por renos.

Posteriormente, el caricaturista Thomas Nast fue quien lo dibujó de rojo, con gorro y botas altas.

El Santa de Thomas Nast

Ya en 1931 la empresa Coca Cola le dio el aspecto actual, de ahí, el paganismo con el que se le relaciona unido al consumismo.

La historia de los renos es algo diferente, porque surge de la leyenda mitológica nórdica sobre el Dios Odín, este dios montaba un caballo de ocho patas (de ahí los ocho renos). Por primera vez fueron reflejados en el poema “A visit from St Nicholas” en 1823.

Pero los renos de nuestro Papá Noel son nueve, no ocho. Exacto, el noveno reno, Rudolph, se agrega en 1939 en “Christmas story” de Robert L. May. Él fue su creador.

¿Recuerdas el nombre de los nueve? Venga, vamos a ver si los sabes: Donner, Blitzen, Vixen, Cupid, Comet, Dusher, Dancer, Prancer y todos ellos capitaneados por la última incorporación, el más famoso de todos los renos: Rudolph.

Pero, ¿cómo los llamaríamos en español?

Donner: Trueno

Blitzen: Rayo, relámpago.

Vixen: Juguetón, travieso.

Cupid: Amoroso.

Comet: Veloz.

Dusher: Alegre.

Dancer: Bailarín.

Prancer: Saltarín.

Rudolph: Rodolfo.

Ahora, olvida por un momento el aspecto consumista y materialista que envuelve de bonitos y llamativos papeles la Navidad, porque te invito a que hagas una reflexión valiéndote de la literatura navideña; yo he hecho la mía y quiero compartirla contigo.

Como te decía al comienzo, este artículo está dedicado a todos los niños del mundo, pero en especial a los niños de mi familia, porque, para mí, ellos encarnan de un modo perfecto ese espíritu de los renos mágicos.

Es por ello que no puedo resistirme al pequeño de pestañas kilométricas que es una perfecta mezcla entre Vixen y Dusher que me tiene conquistada. Poco antes, llegó a la familia Comet, solo con unos meses de diferencia y cuando se juntan encarnan a Donner . La última incorporación es Prancer, mi capricho, ella nunca camina, siempre da saltitos. Todos ellos están capitaneados por Rudolph, que en verdad fue la primera en llegar a mi vida dándole un nuevo sentido a esta fiesta, por eso y por su gran corazón es mi Cupid.

Los cuatro pequeños renos se adoran, quizá, la magia de la vida es la que ha hecho que formen el gran equipo que tira a la perfección del trineo familiar cada vez que se encuentran.

Ese es el verdadero sentido de la Navidad en casa, porque la alegría que desprenden convierten en mágicas no solo mis navidades, sino cada momento de la vida.

Hoy les leeré este artículo, pero también disfrutaremos juntos de diversas historias a lo largo de la Navidad, porque leer es divertido.

Y tú, ¿te animas a contarme tu Navidad? ¿Tienes algún renito en la familia?

Esta Navidad recuerda que un libro siempre es de los mejores regalos, aquí te explico por qué. Así que, no te olvides de poner en la carta algún libro y si es el mío, mejor, porque En los ojos del Rey gusta a todo el mundo.

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