«El Principito» para aprender a pensar

«El Principito» para aprender a pensar
Leer enseña a pensar. Si invitas a tu hijo a entrar en el mundo de los libros, lo estás invitando a pensar. Clic para tuitear

La semana pasada, el escritor por antonomasia de los pequeños de la casa, Roberto Santiago, decía que leer enseña a pensar. Hoy te invito a aprender a pensar de la mano de El Principito.

Siempre que hablamos de literatura es inevitable hacer referencia a los clásicos. Parece que, si eres un buen lector, tienes la obligación de haber leído determinadas obras que han marcado la historia de las letras; patrias y foráneas.

Ahora está de moda debatir por todo, y uno de los debates que más me apasionan es el de las lecturas en los colegios.

¿Deben los profesores obligar a los niños a leer determinados libros en los colegios? ¿Esto es productivo? Clic para tuitear

Desde luego, las posturas son de lo más variopintas. Hay padres que sostienen que a sus hijos se les debe obligar e imponer en los colegios lo justo, mientras que para otros, todo lo que suponga quitar trabajo de casa es bueno.  Pero claro, entre ambos extremos existe un amplio abanico de posibilidades y opciones.

Es complicado, si se quiere ser correcto y no ofender a nadie, emitir una opinión sobre esto. Yo lo voy a intentar. Primero porque estoy escribiendo un artículo que necesito completar con el mayor número de palabras sin aburrir; segundo porque es de justicia que conozcas mi opinión cuando te voy a pedir la tuya.

Bien, mi punto de vista sobre este tema está muy ligado al concepto de la paternidad. Los valores y el respeto se aprenden en casa y se aplican tras la puerta del hogar.

Me explico. Un profesor no tiene que enseñar a un alumno a dar las gracias, tiene que recibirlas porque sus padres se han ocupado y preocupado de mostrarle el camino de la educación en su casa.

Con la lectura ocurre un poco lo mismo. Aquí, sin embargo, hay matices.

Los niños son esponjas, esto parece un tópico, pero es una verdad en mayúscula. El niño tiene que mamar, como se dice vulgarmente, la lectura y la cultura en su casa. Hay que presentarle diferentes libros, porque alguno habrá esperándolo para atraparlo en el maravilloso mundo de la lectura. Claro, que es importante predicar con el ejemplo. No es lo mismo que tu hijo te vea con un libro leyendo que con el móvil consultando tus redes sociales. Que también es importante, ellos han nacido en la era de las tecnologías. Esto es una realidad.

Lo importante es que descubra el libro que le gusta, el género, porque leer es divertido , por tanto, ya no podrá parar. Necesitará seguir leyendo para vivir nuevas aventuras, para empatizar con los malos, para sufrir con los buenos, para disfrutar de un mundo imaginario que jamás existirá. Entonces, estará cultivando su mente y los beneficios en la salud serán muchos.

Quiero ejemplificar este artículo con un libro que se considera un clásico de la literatura de este género: El Principito. Y es que esta novela corta del francés Antoine de Saint-Exupéry, también invita al debate; por eso me gusta. El Principito es una buena opción para aprender a pensar.

En muchas webs de padres que he consultado en internet, aseguran que es una lectura idónea desde los cinco años. Por eso, le planteé la pregunta a mi buena amiga y ferviente lectora Paz. Ella, que se termina un libro con la misma rapidez con la que se podría comer una bolsa de pipas, no está en absoluto de acuerdo. Y su opinión es muy importante, porque esta rapidez de la que te hablo la da la experiencia de los años entre lecturas. Pero no de los que tiene cumplidos, sino de los que tiene en su carné de lectora.

Como madre de dos hijos a quienes ha inculcado la pasión por los libros, opina que El Principito no es un libro para niños, sino que debes acercarte a él con cierta madurez, porque de lo contrario, es un abandono seguro. Y me sorprendió su respuesta, aunque no sé por qué, ya que es la mujer más sorprendente que he conocido. Además, me hizo recapacitar. Es verdad que con unos once años, yo abandoné mi primer libro, precisamente este. Y tuvo consecuencias, desde entonces soy incapaz de dejar uno a medias. Esto hoy me pesa, porque hay tanto que quiero leer que siento que me falta vida, sin embargo, aunque no me guste un libro, si lo he empezado tengo que leerlo hasta el final.

Un libro para disfrutar con los cinco sentidos

En mi madurez lo he retomado y disfrutado. Lo he leído con los cinco sentidos gracias a una edición que tenemos en casa porque nos la regalaron los abuelos y que recomiendo a todas las familias.

Con el tacto percibí cada uno de los poros de las ilustraciones troqueladas, levanté las solapas para descubrir los dibujos que tras ellas se encuentran o giré las ruletas de papel para que el pequeño principito se moviera; con el oído me escuché poniendo voz al protagonista. Gracias a la vista no perdí un solo detalle de la belleza de esta edición. Con cada cambio de página llegaba a mí el olor a pintura. Y de esta manera, he saboreado un libro que merece la pena releer.

Libro para aprender a pensar

Por tanto, puedo decir, que El Principito es un libro que pueden leer los niños si se trata de una lectura familiar, porque te enseña a pensar. Llamo lectura familiar a aquellos momentos del día que compartes con tus hijos y les lees un libro. Parece que cuando aprenden a leer y lo hacen ellos solos, lo hemos conseguido. Pero el placer de escuchar a tus padres leyéndote un cuento, no tiene precio.

Ya lo he comentado alguna vez, pero lo repetiré siempre que sea necesario para animar a todos los padres. Jamás olvidaré las noches de mi infancia en las que mi padre se sentaba en el suelo junto a mi cama para leerme un libro, casi siempre el mismo, mi favorito: «La ratita presumida». Aunque los mejores cuentos eran los que se inventaba. Esos me encantaban. Curiosamente, yo que me dedico a esto de darle a la tecla, me siento incapaz de inventar cuentos tan maravillosos como los de papá. Mi preferido: «Los hermanos Malaespina».

Los cuentos de mi padre tenían siempre moraleja, porque él intentaba transmitirme una enseñanza según había transcurrido el día. Pero si te pasa como a mí y no eres capaz de inventar cuentos, te recomiendo El Principito de la editorial Salamandra, porque gracias a su belleza, puedes acercarte junto a tus hijos a esta historia para conocer su opinión, pero, sobre todo, lo más importante: descubrir cómo piensan.

No olvides que es un libro escrito desde la perspectiva de un niño, con un lenguaje accesible y los temas son tan importantes como la amistad, el sentido de la vida, el amor, la pérdida. Un libro de magia, enigmas y gran profundidad.

El Principito pensando

Aquí tienes cinco frases de El Principito para aprender a pensar.

“Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos”.

“Se debe pedir a cada cual lo que está a su alcance realizar”.

“Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo, que juzgar a otros. Si consigues juzgarte correctamente es que eres un verdadero sabio”.

“Solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”.

“A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan por lo esencial”.

En la revista Muy Interesante puedes leer un artículo sobre las curiosidades de esta obra.

Como ves, no cabe duda, porque son frases que invitan a pensar, a conversar con los más pequeños. Pero, es verdad que, dependiendo de la edad de los niños, tienen que ser explicadas para que no les pasen desapercibidas y sean bien entendidas. Por eso, leer con los niños es una experiencia bonita y productiva.

¿Crees que este libro es una lectura infantil? ¿Dónde opinas que tienen que aprender el placer de leer?

Me gustaría conocer tu punto de vista, por eso, te invito a que me lo dejes en los comentarios.

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