La Inquisición española

La Inquisición española

Primera mentira de la historia: La Inquisición española.

Tranquilo, ni la voy a negar ni a justificar. La Inquisición no fue un jardín de flores, tampoco algo de lo que debamos estar orgullosos. Sin embargo, hay ciertos matices que es de justicia poner de relieve y para eso estamos aquí.

Vamos a contar mentiras o fake news si nos creemos modernos. Aunque para mentiras las que nos han contado y nos hemos creído sin ni siquiera cuestionar. Por tanto, hoy vamos a desmontar juntos una de las grandes mentiras de la historia de España. Es imprescindible borrar los falsos testimonios que nos han levantado y que, cual quijotes bobos, nos hemos creído a pies juntillas.

¿De verdad hemos sido los españoles los más tontos, malos y los peores desde el principio de la creación?

Antes de nada, hay que dejar bien claro que la historia nos ha llegado con la impronta de quien la entiende, la estudia y la trasmite. Todo lo que leemos tiene un tinte personal (hasta este artículo) que, se quiera o no, siempre influye en la manera de contar algo. Esto es así, pero de ahí a que los españoles hayamos sido los malos y los peores de la historia universal, pues tampoco. ¿No crees?

Por eso, es necesario hacer un trabajo de limpieza, duro sí, difícil también, pero fundamental. Limpiemos nuestro legado reconociendo sus errores y sus aciertos también, porque hubo tanto de unos como de otros.

Esta primera entrega de mentiras de la historia está dedicada a la Inquisición española, tema escabroso donde los haya, que nos ha llegado como una parte negra de nuestro pasado.

Como siempre digo y es fundamental: no podemos mirar la historia con los ojos del presente. Tenemos que aplicar la prudencia a la hora de juzgar lo ocurrido tantos siglos atrás.

Teniendo claras estas cuestiones, metámonos en harina, porque con la Inquisición española tenemos para hacer varios pasteles, pero no te preocupes que intentaré resumirlo todo para explicar de la manera más sencilla este asunto.

¿Qué es la Inquisición?

Tenemos claro que nada bonito. Hasta ahí estamos de acuerdo.

La RAE la define de la siguiente manera: «antiguo tribunal eclesiástico establecido para descubrir y castigar las faltas contra la fe o las doctrinas de la Iglesia».

No hace falta que te diga que la Inquisición no fue una cabalgata en la que se repartían caramelos ni un trueque cabal, es decir, no se cambiaban conversiones por cromos.

Por suerte, hemos evolucionado y somos capaces de entender que esa no es la manera de proceder y comprendemos que las consecuencias fueron de un terror apabullante. Esto no nos libra de acercarnos a este periodo con ojos del pasado, aplicar la razón es más complicado porque hoy es inconcebible de cualquier modo.

En este sentido, soy muy fan de la explicación de Javier Santamarta en su libro Fake News de la historia de España en donde asegura que gracias a la imagen que se nos ha trasmitido de la Inquisición en relación al catolicismo, «el mundo católico es ahora para el mundo gominola algo gore. Pero antes no se ponía uno a llorar porque te quedabas sin batería en el teléfono, o tenías depre porque no te salta el doble clic verde del mensaje enviado al WhatsApp de la churri».

Está claro que las preocupaciones de la sociedad más joven (o no) distan mucho de las de los jóvenes de la Edad Media. Por supuesto, siempre hay excepciones, no te pongas nervioso ni te des por ofendido si no va contigo.

¿Fue la Inquisición española la única? ¿Quizá la pionera?

La Inquisición la hemos recibido como el ejemplo más claro de opresión, sadismo, intolerancia. Pero ¿por qué? ¿Cuáles son las referencias bibliográficas que así nos lo cuentan?

Primero, la Inquisición española no fue un invento de nuestros antepasados, no. Fue una copia de la francesa. Y ¿cuándo fechamos a nuestra vecina? En el siglo XII. La nuestra nació en la Edad Media, siglo XV, coincidiendo con el reinado de los Reyes Católicos.

Lo de ir a la zaga del resto de Europa, como ves, es algo que nos viene de lejos. Siempre vamos con varios siglos de retraso. Pero lo que nos importa hoy es que no fue un invento español, aunque no por ello son menos culpables.

Quiero decir con esto que, en España, pese a lo cruel y deshumanizado que resultara, no hizo nada diferente al resto de Europa. Esto era lo normal en la época y sólo haciéndolo con la mentalidad de entonces, podremos comprender dichos periodos.

No se puede justificar los errores de uno porque los ha hecho otro antes, pero era lo habitual porque no existía lo que hoy conocemos como derechos humanos. ¡Menos mal que hemos evolucionado!

Entonces, ¿por qué siempre se habla de nuestra Inquisición?

La respuesta a esta pregunta me parece algo compleja. Tras diferentes lecturas y consultar la bibliografía de diversos autores e historiadores con el fin de eliminar todo aquello que ensucia la verdad, al menos, lo que ha interesado contar, te lo explico de la manera más simple que soy capaz.

Como he dicho, no se trató de un tribunal exclusivo ni de España ni de los católicos.

De nuestra Inquisición se ha escrito mucho mucho, muchísimo. Y quienes lo han hecho han sido extranjeros. Gracias a ellos (entiéndase la ironía) conocemos nuestra historia, es decir, la que les ha venido bien que interioricemos.

A todo esto le ayudamos los españoles, por supuesto. Por un lado, sin cuestionar, sin poner en tela de juicio todo lo que decían; por otro, a través de la censura autoimpuesta en la época. Los inquisidores tenían prohibido hablar, contar la realidad de lo que hacían, de modo que cualquiera estaba en su derecho de contar, calumniar y exagerar porque ellos no desmentían ni relataban lo que había en verdad. Quien calla, otorga.

Esto daba pie a hacer cada vez más grande la leyenda, a engrandecer y magnificar los horrores.

Por tanto, lo que dentro del país era un tribunal eclesiástico, fuera respondía a uno político. Conocidas son las disputas territoriales y los conflictos políticos de la época. Las enemistades entre reyes estaban a la orden del día.

Teniendo en cuenta la opinión de Santamarta, la leyenda negra viene dada por las enemistades políticas. España era una gran potencia entre los siglos XVI y XVII y sus mayores enemigos los ingleses y holandeses.

Los primeros por el temor a nuestra Armada Invencible a la que ellos bautizaron con sorna y nosotros aceptamos unido al deseo de eliminar el catolicismo. A los segundos les escocía que Holanda perteneciera a España gracias a Carlos V (de Alemania y I de España).

Los ingleses parecen haber olvidado que en el siglo XVI obligaron a los católicos a renegar de la obediencia al catolicismo. Se cargaron a tantos católicos como pudieron. Así, sin escrúpulos, Enrique VIII bañó de sangre las calles para limpiarlas de católicos en su manera de entender la religión. Esta persecución de católicos la inició el rey con el Acta de Supremacía en 1534 que lo proclamaba como jefe absoluto de la Iglesia en Inglaterra. Vamos, que en el nombre de la religión imponía su criterio político.

Los ingleses tienen una historia plagada de crueldades y actos reprochables, pero se han sabido vender y lo que es más importante, han sabido vender nuestra historia según sus intereses. Pero hoy no vamos a introducirnos en las cloacas inglesas que están de luto. Además, hoy nos darán otro repaso enseñándonos cómo se despide a una reina. Me dirás que no es comparable, que nuestro emérito tal y cual. Es verdad, no te niego ninguno de sus errores, yo misma los he relatado en este blog, pero querer no impide reconocer y te aseguro que la reina de Inglaterra tiene en sus alcantarillas más ratas y más grandes que el emérito. Sin embargo, no es momento de sacar trapos sucios, al menos todavía, con ella de cuerpo presente.

Vuelvo a la Inquisición, porque uno de los casos más famosos fuera de nuestras fronteras fue el de Juana de Arco. Esta guerrera en las filas de los franceses para luchar contra los ingleses fue capturada por los borgoñeses y entregada a los ingleses. Los clérigos la enjuiciaron por herejía y fue ejecutada. Su caso lo tintaron de juicio eclesiástico, pero, sin lugar a duda, fue político, ya que gracias a ella llegó a coronarse Carlos VII (en Francia).

Todo esto sin hablar de números de muertos ni tipos de torturas que de eso hablaremos en otro artículo.

Por tanto, para finalizar, que esto se alarga mucho y sé que el tiempo vale millones, no olvides que ni los malos son tan malos ni los buenos tan buenos. Lee diferentes opiniones de un mismo tema para formar la tuya propia, porque nuestra historia está plagada de mentiras o fake news que nos envenenan como es el caso del ejemplo de esta semana: la Inquisición española.

La semana que viene más aquí, en el blog. No olvides suscribirte para recibir cada viernes tu artículo en el correo. Así podrás leerlo cuando tú quieras.

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Estas son mis novelas.

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