Reyes y actrices

Reyes y actrices

Que la infidelidad va ligada a la corona no es ninguna novedad, tampoco que los reyes españoles y extranjeros han coleccionado una gran cantidad de amantes a lo largo de la historia.

Leyendo «La familia del Prado» de Juan Eslava Galán, he reparado en la relación entre los reyes españoles y las actrices.

Si tenemos en cuenta la gran promiscuidad de estos señores y que los matrimonios eran amañados, esto es, ninguno por amor, no deja de extrañar que, entre todo el gran abanico de amantes, hubiera alguna actriz. Sin embargo, sí que es sorprendente que el gran amor, al menos el más persistente de muchos de ellos, fuera una dama que se dedicara a estos menesteres. Si salimos de nuestras fronteras y viajamos hasta Mónaco, la consorte fue una actriz, Grace Kelly.

Al igual que se ha escrito mucho sobre el binomio tonadillera-torero, hoy voy a dedicar unas líneas al tándem rey-actriz.

Voy a empezar por Felipe IV. Este rey estuvo completamente enamorado de la actriz conocida como la Calderona. Asiduo a los corrales de comedia quedó prendado de la cómica Juana Calderón que al parecer era más llamativa que guapa, lo que hoy llamamos resultona, siempre atendiendo a los cánones de belleza del momento.

Con esta actriz tuvo uno de los muchos ilegítimos o bastardos al que pusieron de nombre Juan José de Austria. Recordemos que hasta Felipe V no comenzó la dinastía Borbón, por tanto, este era un Austria.

Ya dentro de la genealogía borbónica, podemos afirmar que los Borbones han sido más fieles a la farándula. Todos han encontrado el amor, al menos temporalmente, entre los brazos de las actrices más populares de cada momento.

Acercándome lo máximo posible en el tiempo, voy a hablar de Alfonso XII, otro que siguió la misma estela de los Austrias.  La historia de este Alfonso con la actriz Elena Sanz es de novela, pero de enredo. El XII tuvo dos matrimonios, el primero de ellos con su prima María de las Mercedes de Orleans que fue lo más cercano a lo que se entiende como amor verdadero y que va más allá de ese amaño del que hablábamos antes. Tan solo cinco meses le duró el matrimonio, porque la pobre murió de tifus. El rey se casó en segundas nupcias con María Cristina de Habsburgo y Lorena.

Pero antes de todo esto, siendo aún un imberbe adolescente, conoció a la cupletista Elena Sanz trece años mayor que él y de alguna manera ya quedaron prendados en aquel momento el uno del otro; sin embargo, fue al morir su primera esposa cuando dieron rienda suelta a su pasión. Como rey, Alfonso tenía la obligación de volver a contraer matrimonio, entonces apareció en su vida la austriaca María Cristina. ¡Pobre mujer! De todas las reinas consortes de España, no sabría elegir a la más desdichada, la verdad.

La nueva reina se casó enamorada, pero jamás fue correspondida y no le quedó más remedio que tragar con las paternidades extramatrimoniales de su esposo, pues dos meses después de celebrarse la boda nació el primer hijo de Alfonso y Elena: Alfonso.

Al enterarse del nacimiento, la reina pidió que echaran del país a la amante y al bastardo, supongo que por vergüenza y humillación. Por si fuera poco este trago amargo, debió lidiar con su suegra; Isabel II. Sí, esto de las relaciones entre suegras y nueras es algo tan histórico como real (entiéndase con el doble sentido, tanto en lo relativo a la realidad como a la realeza).

A la suegra le gustaba más la amante que la reina, podemos decir que simpatizaban y decidió darle una bofetada sin mano a la nueva y oficial nuera amadrinando al hijo bastardo de su Alfonso. Incluso llegó a decir que Elena era su «nuera ante Dios», aunque si tenemos en cuenta que esta reina tomaba el nombre de Dios en vano, la mencionada afirmación servía solo para fastidiar a la consorte, María Cristina.

El rey vuelve a traer a Elena y a su hijo a España alojándolos en un piso que visitaba cada día junto al Palacio Real. De tanta visita y contacto, nace el segundo hijo en común: Fernando. Mientras la amante le da los varones que no podrán heredar, la reina solo pare mujeres y cuando por fin se queda embarazada de Alfonso XIII, el rey muere sin conocer a su hijo, al que heredará el trono.

Por su parte, Alfonso XIII, como si de una herencia se tratara, se enamoró perdidamente de otra actriz: Carmen Ruiz Moragas. Con ella llegó a formar una familia en paralelo a la que tenía con la reina Victoria Eugenia. Mientras su esposa le daba hijos tullidos que habían heredado la hemofilia de la rama inglesa, con la amante oficial tuvo dos hijos sanos. Pero Carmen no fue la única actriz que pasó por la cama regia, también tuvo un affaire con la Bella Otero.

Otro día hablaremos de los bastardos reales, que me ha llevado a pensar en la alta posibilidad que tenemos cualquiera de nosotros de poseer una ascendencia real.

De este rey, puedes descubrir todos sus secretos, reinado, errores y amantes en la novela En los ojos del rey.

De Felipe IV a Felipe VI: relación entre los reyes y las actrices. Clic para tuitear

El siguiente de la lista no llegó a reinar por motivos históricos que todos conocemos, se lo saltaron; sin embargo, fue hijo y padre de rey: Juan de Borbón. Haciendo honor a la dinastía y herencia, tuvo un romance con Zsa Zsa Gabor. Pero poco se ha hablado y escrito sobre las amantes de este Borbón, quizá por eso, por no reinar.

De quien sí se han escrito ríos de tinta, sobre todo, en los últimos años ha sido de su hijo Juan Carlos I. Este rey, como sus antecesores, ha coleccionado amantes entre las que destacamos a la actriz Bárbara Rey. De nuevo, volvemos a encontrar el binomio rey-actriz.

Si este repaso lo comencé con un Felipe, lo acabaré con otro: Felipe VI.

Como rey, dice quien lo conoce, es más Grecia que Borbón, al menos para descanso de su consorte, Letizia. En una época en la que se han dejado de tapar todas las infidelidades reales y resuena con más fuerza la palabra república, resulta llamativo que no haya salido a la luz ninguna amante del último Borbón. Es posible que se deba a que tiende más hacia Grecia, porque bien conocidas fueron sus relaciones sentimentales mientras era Príncipe de Asturias, de ahí que sepamos que este Felipe, el nuestro, también ha tonteado con la farándula. Al menos con dos actrices se le relacionó en sus años de juventud: Gwyneth Paltrow e Inés Sastre.

Es importante matizar que el de este rey sí ha sido un matrimonio por amor. Otra cosa es que se le acabe de tanto usarlo. Está por ver o confirmar.

Antes de despedirme me gustaría decirte que ya está disponible mi novela En los ojos del rey con la editorial Esstudio Ediciones.

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