España, ¿monárquica o republicana?




¿Monarquía o República? Esta es la eterna pregunta y también unos de los debates más candentes de los últimos años en nuestro país, principalmente avivado a tenor de los cada día nuevos acontecimientos con los que la familia real nos va sorprendiendo. Todos tenemos una respuesta.

En realidad, lo que deberíamos plantearnos es la genética española. Si hace algo más de una década, celebrábamos los avances del genoma humano, hoy, tendríamos que centrar los estudios en el genoma español, porque los españoles somos unos seres extraños, inconformistas y sin memoria histórica alguna; esa memoria que tratamos últimamente de interpretar y con la que luchamos como quijotes contra molinos. Pero claro, para la ciencia y la investigación ya no nos queda dinero, consecuentemente, no podemos estudiarnos. Y deberíamos hacerlo muy seriamente porque contamos en España con más casos (Gürtel, Noos, Operación Malaya, Pokémon…) que una saga policíaca. Además, tenemos para todos los gustos ya que los cacos son políticos, banqueros, tonadilleras, duques o, en definitiva, cualquiera que se lo proponga un poquito puede ser protagonista de una de estas tramas. Porque el genoma español lleva implícito el gen de la limpieza ¡lo que gusta a determinados españoles blanquear! Que todo quede muy blanquito, que es sinónimo de pureza. No se diga. Bien es verdad que ese gen puede desarrollarse o no, no todos los españoles somos tan limpios, cuidado.

Si miramos un poco nuestra historia, España ha sido un país tradicionalmente monárquico. Hecho que en la actualidad se vuelve en su contra, ¿por qué? Sencillamente por esa tendencia rupturista que tan de moda está y con la que te sientes moderno: Fuera la Monarquía y viva la República. Queremos elegir, no queremos imposiciones ni herencias (si no somos los herederos), peeeero, siempre hay un pero, no sabemos ponernos de acuerdo y lo sabes.. III República con un presidente ¿tripartito? ¿Te imaginas?

Vale, ya sé que no gusta, pero quien no conoce su historia, dicen, está condenado a repetirla. Y yo que algo he leído, no quiero que me pille. Por eso, es necesario hacer un balance de lo bueno y malo pese a no estar aún en fin de año.

Tras una larga tradición monárquica, Isabel II que como cualquier monarca español (bueno aquí, debo hacer un inciso y salvar a Carlos III) no se ha caracterizado ni por la inteligencia ni por su buen hacer, terminó exiliada con su pequeño heredero Alfonso XII. Comenzó en ese momento, la primera prueba republicana y digo prueba porque exclusivamente duró 11 meses (lo mismo que el matrimonio de muchos famosos, por cierto). En 11 meses, nuestra I República contó con cuatro presidentes, ¿por qué? Muy sencillo, por la falta de entendimiento entre los diferentes partidos políticos, que lejos de mirar por un bien común, por España, se limitaron a entorpecerse. Esto ocurrió entre 1873 y 1874 aunque bien podría traerse a la actualidad con los  Sánchez, Iglesias, Riveras y demás pandilla, ¿te suena? En mayo votamos y nos fuimos de vacaciones. En septiembre ya veremos qué pasa, pero el veranito es sagrado.

Volvamos a la I República, que con su primer presidente, Estanislao Figueras, comenzaron las movilizaciones en Cataluña, problema que en 2019 sigue sin resolverse. Y nos las damos de modernos. Ya entonces, la sublevación cantonal hacía sus pinitos pretendiendo divulgar la independencia.

Y fue el último presidente, Emilio Castelar, quien viró a la corriente más conservadora a la vez que se alejaba de las intenciones reformistas. Esto no gustó a algunos diputados que propusieron una moción de censura forzando su dimisión tras el Golpe de Estado del general Pavía.

Se acabó la I República, vuelve la Monarquía, regresan los Borbones con Alfonso XII, se inicia la Restauración, que es algo como muy renovado. Lo sucede su hijo Alfonso XIII, pero claro, después de una larga regencia llevada a cabo por su madre María Cristina de Habsburgo, no olvidemos que cuando murió, tan joven Alfonso XII, su hijo no había nacido todavía. En la novela En los ojos del Rey queda claro cómo fue el reinado de este Borbón, en ella podemos apreciar el gran paralelismo que existe entre su reinado y el de su nieto, nuestro emérito. Pero, ¿qué pasó con este rey, Alfonso XIII? En palabras de Unamuno, “al rey no lo echaron por Borbón sino por ladrón”.

Y con grandes vítores y algarabías, desterramos nuevamente a la Monarquía naciendo la II República, esta vez tuvo más vida, de 1931 a 1939. Sin embargo, volvió a decepcionarnos, no todos los españoles estábamos contentos intensificándose la violencia entre la izquierda y derecha, además de las huelgas e intentos revolucionarios que lo único que proporcionaban era inestabilidad. Esto llevó a que un grupo de militares, encabezados por Francisco Franco, dieran un Golpe de Estado que desembocó en una guerra civil tras la que España se sumió en 40 años de Dictadura. Ahí es nada.

Otra vez, volvieron los Borbones y la historia ya la sabes. Como ves, todo muy cíclico.
Por tanto, el español (no todos, insisto) lleva implícito el gen de la disconformidad, que tampoco está mal en muchas ocasiones, junto con el de la ambición. Y cuanto más alto llegas y más tienes, parece que más quieres.

¿Conocemos entonces nuestra historia o volverá a repetirse? ¿Estamos los españoles preparados para elegir y respetarnos?

Puedes dejarme tu respuesta en los comentarios, agradeceré tu opinión. 

3 Comentarios

  1. Interesante cuestión la que planteas, Sonia.

    La monarquía es, por principio, un sistema injusto de elegir al Jefe del Estado, pero si existe tal institución, surgida en paralelo hace milenios en incontables lugares del mundo no relacionados entre ellos, es porque parece que los seres humanos necesitamos una considerable dosis de autoritarismo para gobernarnos y que además las decisiones al final sean tomadas por un único líder (sea éste personal o institucional). Basta que pensemos en cómo se desarrolla algo tan cercano como una reunión de vecinos.

    Objetivamente, si ahora mismo le cortásemos la cabeza (simbólicamente, claro) a Felipe VI, los partidarios de la república se iban a sentir tremendamente defraudados en cuestión de pocas semanas.

    España no está ni por asomo preparada para una república. Tú misma mencionas el cachondeo de la I y la tragedia de la II.

    La partitocracia que tenemos actualmente en España es prácticamente lo mismo que una república, pues el Rey es un comercial de grandes cuentas en el exterior, jefe simbólico de las fuerzas armadas y poco más.

    El Estado de las autonomías ha fracasado porque los grandes partidos desde 1979 siempre han priorizado sus necios intereses sobre el bien común y nunca han sido capaces de pactar entre ellos cuestiones tan básicas como el sistema electoral o el programa educativo infantil, por lo cual los nacionalismos periféricos se han convertido en un auténtico cáncer que acabará con la nación y nos devolverá a las fronteras previas a los Reyes Católicos (aunque ya sin nazaríes en Granada).

    Lleva este cáncer a la jefatura del Estado y la muerte del paciente está asegurada.

  2. Cartagenera…. bien conoces lo que es el cantonalismo, jajajajaa.

  3. Cuando hacemos reflexiones sobre lo que somos y, sobre todo, cómo somos da miedo. Habrá que esperar y ver qué pasa. Solo nos queda ser espectadores de nuestra propia historia, porque de acuerdo, no nos vamos a poner nunca.
    Muchas gracias por tu comentario y por leerme.

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