Lo bueno de los Borbones

Lo bueno de los Borbones

Sí, has leído bien, he titulado este artículo así: Lo bueno de los Borbones.

Al hablar del reinado de un Borbón, por norma, tendemos a virar hacia lo negativo. Probablemente con motivos. Sin embargo, no se habla de lo bueno de los Borbones. Es más, estoy casi segura de que se desconocen muchos de estos aspectos.

De ahí, que hoy me centre en lo bueno de los Borbones.

Los Borbones llegan a España para sustituir a los Austrias y el Borbón que inaugura esta dinastía es Felipe V, el último Felipe hasta que llegó el nuestro.

Este rey junto a su segunda esposa, Isabel de Farnesio, conocida como la reina coleccionista, conformaron una importante colección de arte de la que hoy podemos disfrutar los españoles. Cada uno marcaba sus cuadros con su símbolo dinástico; flor de lis, ella y la Cruz de Borgoña, él.

Isabel era muy aficionada a los cuadros de Murillo y juntos también compraron la colección de esculturas de Cristina de Suecia en las que se incluye el grupo de San Ildefonso y las ocho «Musas» que hoy podemos ver en el Museo del Prado.

La magnífica colección de esta reina era de diversa procedencia: unos cuadros los trajo de su patria, Parma; otros fueron comprados en Holanda y el resto eran herencia o regalos. Todos ellos decoraron el palacio de La Granja en Segovia, su preferido.

Pero Isabel no solo coleccionó pintura, también fue una gran lectora lo que la llevó a hacerse con una buena compilación de libros. De hecho, de la Biblioteca Real fundada durante el reinado de Felipe V nació la Biblioteca Nacional.

Lo bueno de los Borbones parece que no se sabe o no se recuerda. Por eso, ahora vamos con un rey por el que se siente inquina tantos siglos después. Fernando VII es un rey denostado y duramente criticado. Dicen de él que es el peor monarca que ha tenido nuestro notable país.

Perseguidor incansable del absolutismo ejerció represión contra todo lo progresista y liberal. Esto frenó el progreso de España llevando al país al empobrecimiento. A cambio, dirigió todos sus esfuerzos a la creación del Museo del Prado.

Sí, al rey Felón hay que agradecerle la fundación del Museo del Prado, ¿lo sabías? Aunque para ser honestos, fue su mujer, Isabel de Braganza, quien lo impulsó.

El rey aportó el dinero de su bolsillo para la remodelación del edificio y además se hizo cargo de la asignación de todos los empleados de la Institución hasta su fallecimiento.

Teniendo en cuenta el devenir de su reinado, los aspectos más positivos de su personalidad como la afición que tuvo por el arte, así como su faceta de coleccionista, quedaron ensombrecidas.

Cuando se inauguró el 19 de noviembre de 1819, las crónicas decían:

«Ha de ser fecha sabida y reverenciada por toda persona sensible y su magia es de tal índole como para perdonar a su creador, Fernando VII, muchísimos pecados de la carga de ellos, personales y políticos, inherentes a su nombre».

Por su parte, Isabel II, la reina ninfómana de la que todos se reían y aprovechaban tiene un papel destacado en la cultura de la que hoy todos disfrutamos.

Perdidos andamos todos en las críticas hacia su reinado, en las burlas hacia su persona y en las vejaciones que hoy habrían sido denunciadas por maltrato. Sin embargo, nunca el país podrá agradecerle lo suficiente a esta reina lo que hizo por el arte y cultura de España.

Llevó a cabo un gran esfuerzo por mantener unida la gran colección de pinturas que tanto ella como su hermana heredaron de su padre Fernando VII, el del Museo del Prado.

Los cuadros que estaban en el Prado para el disfrute de todos seguían siendo de la propiedad del rey. Por lo que a su muerte, una parte fue para ella, otra para su hermana y otra para su madre, de modo que quedaba dividida en tres.

La solución que propone el duque de Híjar para que esto no suceda es que Isabel compre, pagando de su bolsillo, las partes de su hermana y madre con la finalidad de volver a unir la colección.

Isabel así lo hizo, pero la perjudicó notablemente, pues por una ley que ella misma aprobó después, las propiedades personales y las de la corona pasaban a ser cosas distintas. De ahí, que tanto el Museo del Prado como los Reales Sitios dejaron de ser propiedad de los reyes para empezar a pertenecer a Patrimonio.

Como ves, los Borbones durante sus reinados algo hicieron por la cultura. Lo bueno de los Borbones, porque no todo ha sido proporcionar truculentas tramas para que escritores como yo las dejemos plasmadas para siempre a través de nuestras novelas.

Insisto: de no existir la monarquía habría que inventarla.

Un último matiz. ¿Te has fijado que son las mujeres, las reinas, las principales responsables e impulsoras de la cultura?

¿Qué opinas tú? Cuéntamelo en los comentarios.

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Si te gustan las tramas palaciegas y las historias de los reyes y reinas, no dejes de leer este verano la novela En los ojos del rey.

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