Es viernes de reseña y te traigo una novela que he elegido movida por el título y por las breves palabras que crucé, casi de casualidad, con la autora. Te presento a Nerea Riesco y Los lunes en el Ritz. Prepara el café porque estoy segura de que te atrapará.

Ficha

Título: Los lunes en el Ritz

Autora: Nerea Riesco

Editorial: Espasa

Nº de páginas: 496




Análisis de la novela

Los lunes en el Ritz se me ha presentado como una novela difícil de reseñar. ¿Por qué? Te estarás preguntando. Es muy sencillo, cuento con pocas palabras para convencerte de que es tu próxima lectura antes de que te aburras y abandones estas letras, pero siento que tengo muchísimo que decir y analizar. Por este motivo, voy a darte las claves, a señalar lo más relevante desde mi punto de vista y que creo que aún no se ha dicho.

La novela podría definirse, a grandes rasgos, como una historia de amor. La sinopsis la puedes leer en la contraportada del libro y en cualquiera de las plataformas de venta. Es por este motivo que yo voy a ir más allá. Te he seleccionado la sinopsis de Planeta de Libros que resume con estas palabras la novela:

Finales de 1929. Martina Romero acude a su primera fiesta en los salones del Ritz de Madrid, tras convencer a su padre, el estricto director del establecimiento.
Allí conoce a Bosco, aspirante a actor con el que tiene un vergonzoso desencuentro. Decepcionada por esa primera incursión en la alta sociedad, se concentra en una misión: junto a su madre y las amigas de esta organiza actos benéficos para ayudar al padre Eugenio, que lucha por la dignidad de sus pobres. 
Mientras tanto, pese a la apariencia de lujo de la vida en el hotel, el país bulle. Se proclama la República y hay una ola de violencia que desata la quema de iglesias. El padre Eugenio rescata de un convento tres cuadros que serán el motivo por el que las damas y el sacerdote decidan saltarse la legalidad. 

La existencia de Martina transcurre entre su compromiso, su pasión pictórica y el amor prohibido que siente por Bosco, ahora una estrella de Hollywood”.

Al leer esto puedes pensar que será una novela más de amor y simple reflejo de la sociedad y problemas del momento narrado, sin embargo, no es así. Por ello, intentaré crear en ti la necesidad de leer Los lunes en el Ritz a través de estas palabras que estás leyendo. Aportando mi visión, exprimiendo la esencia que he extraído con mi lectura.

En primer lugar, para entender esta novela, hay que tener presente el maravilloso retrato de la sociedad madrileña, desde los últimos años de la monarquía de Alfonso XIII hasta la Guerra Civil, que Nerea dibuja a través de sus palabras. Y digo dibuja, porque haciendo un guiño al don de su protagonista, o simplemente, porque este es su propio don, gracias al léxico empleado, a las metáforas o a la perfecta ejecución de la construcción sintáctica, sientes que te encuentras ante una novela-cuadro siendo esta la primera característica destacable.

Pero si hay algo que llama mi atención desde el principio es el manejo y presentación de los personajes.

Tanto el Madrid de la época como el hotel Ritz se convierten en personajes de la historia. Y asistimos a la evolución de ellos al igual que a la de los protagonistas de la novela. Esta es una de las riquezas de la misma, los personajes redondos que consigue crear la autora, tanto estáticos (ciudad y hotel) como dinámicos (los personajes).

Nerea teje extraordinariamente bien las tramas para que los personajes entren en escena y sean presentados. Y dentro de este entramado de personajes, cuando comienzas a leer, e incluso casi hasta la mitad del libro, los protagonistas son el hotel y don Paco. Poco a poco, van entrando los distintos personajes, todos ellos, imprescindibles para el desarrollo de la historia, todos aportan, todos crecen y evolucionan. Hasta que Martina Romero se convierte en la protagonista indiscutible.

En relación a estos personajes hay que señalar la importancia del amorcomo hilo conductor de todos ellos: el amor de sangre, el carnal, el espiritual, el amor mal entendido, el amor al arte y a las ideas políticas.

Así, me gustaría señalar, porque me parece sensacional el desarrollo y equilibrio que aportan a la historia, los siguientes:
 Evelin-Paco.Un amor que comienza siendo muy de la época y que, aunque a veces, me resultaba increíble, son los responsables de que todo fluya como lo hace.

Nati-Fran. Reencarnan el amor puramente carnal, de juventud, el que no es posible que funcione por lo general. El que señala la diferencia de clases sociales.
Piluca-Andrés Linares. Este amor me recuerda al de su coetáneo Alfonso XIII. Como él, Andrés se enamora de una actriz de teatro y el final no resulta como ella esperaba. Responde al típico de la época en la clase social alta.

Práxedesreencarna al amor homosexual, el que no es aceptado por la sociedad, el que se tiene que esconder.

 Martina-Bosco. Los protagonistas indiscutibles en los que el amor triunfa, pese a las diversas trabas que va encontrando por el camino.

Para finalizar este apartado, no puedo obviar el empleo del léxico. El lenguaje que Nerea nos regala es dulce y delicado, en apariencia en sintonía con la propia autora. Creo que no me equivoco.
“Las paredes de adobe que se descascarillaban como si fueran cascarones de huevo”.
Opinión personal
Si la historia, el momento histórico y el género son mis favoritos, cuatro cosas me han gustado de la novela especialmente:

-Que se nombren o aparezcan entre la trama escritores o pintores: los hermanos Machado, Alberti, Altolaguirre o Picasso entre muchos otros.

-Descubrir que durante esa época se crean las droguerías (locales hoy prácticamente desaparecidos) u oficios como el limpiabotas, las vendedoras de ramitos de violetas o barquillos.

-Una reflexión me asaltó al leer lo siguiente: “En eso consistía la verdadera inteligencia; quedarse con lo bueno y desechar lo malo, para poder sobrevivir”. Entonces me pregunto ¿esta actitud ante la vida es inteligencia o supervivencia?

-La evolución simultánea de los dos auténticos protagonistas; Martina y el hotel Ritz. Del glamour a la desolación. Esta frase es conmovedora y define a la perfección la idea: “Hastiada de oler a podredumbre, en lugar de a rosas, de escuchar gritos en vez de valses, de los polvos contra las chinches en lugar de polvos de talco perfumados”.

Para finalizar, me hubiera gustado en el epílogo descubrir más, un giro, un algo especial, puesto que lo narrado estaba imaginado o sobreentendido con el final. Pero esto es una petición como lectora.

Felicidades, Nerea y gracias por hacernos disfrutar de con esta bonita historia. 
A ti, dime que te he convencido y que le darás una oportunidad a esta novela porque merece la pena. Por mi parte, seguiré a la autora y continuaré leyendo su obra. 

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