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Cartagena, 11 de octubre de 2018

Vivir la primera presentación de tu primera novela provoca una emoción y sentimiento especiales, si además tiene lugar en tu ciudad natal, el orgullo ya se vuelve indescriptible. Es en esta situación en la que hoy me encuentro, faltándome las palabras para exponer, en estas líneas, los sentimientos que me cautivaron. 
Cartagena, mi querida Cartagena, los cartageneros, mundo de la cultura y la política, mis amigos, profesores, familia. Todos contribuyendo a hacer la presentación primera de En los ojos del Rey, especial e inolvidable. 
La periodista Maite Fernández consiguió con su maestría y desparpajo, llevar a cabo una presentación amena y placentera, haciendo que le confesara los secretos y entresijos de la creación de la novela. Como si de una charla entre amigas se tratara, fui desnudando los sentimientos, miedos y dudas que me asaltaron durante los meses de escritura y documentación resultando los 45 minutos de exposición breves y divertidos.
Hablamos de Alfonso XIII, era el protagonista, por lo que la sicalipsis no faltó, quedando bien explicada y yo segura de que ha entrado a formar parte del diccionario de mis lectores y allí asistentes. Para los que no pudisteis estar, os animo a leer el post de este blog dedicado a dicho término  http://blog.martinezsonia.com/2018/09/curiosidades-sicalipsis.html
Cartagena, gracias por tu cariño, apoyo y calor. Gracias a Obdulio López y a la Semana de la Novela Histórica de Cartagena por permitirme llevar a cabo esta maravillosa presentación que siempre guardaré en mi memoria, por hacer posible que conociera a grandes e importantes escritores como Emilio Lara, ganador de la XIX Edición de la Semana de Novela Histórica o Nerea Riesco con quien, de algún modo, compartimos al rey.
Gracias a todos mis lectores, familia y amigos por darme vuestro cariño de forma incondicional. Y gracias a los medios de comunicación que me acompañasteis para dar difusión al evento.

Los escenarios de la novela. Parte 1: Miramar

Los escenarios de una novela son parte fundamental de la misma. Es de suma importancia una previa documentación con el fin de aportar con sus descripciones la máxima veracidad, y en la novela histórica, estos, adquieren una mayor relevancia. En este caso, un papel esencial lo desempeña la documentación, hemeroteca y, en ciertas ocasiones, la memoria de nuestros mayores.


Alfonso XIII recordaba así Miramar en el primer capítulo de la novela En los ojos del Rey:


«Miramar fue construido en estilo inglés asemejando a una casa de campo y allí pasé las vacaciones estivales durante mi infancia».




«Recuerdo también que, los días de viento, subía a la torre octogonal de Miramar para contemplar cómo la bahía de La Concha desaparecía tras inmensas olas espumosas que rompían al chocar con el muro gris que la enmarcaba».


La reina María Cristina, madre de Alfonso XIII, disfrutó tanto de su primer veraneo en San Sebastián que quiso hacer de la ciudad bañada por el Cantábrico, su lugar de veraneo. De este modo, rechazando el palacio de Ayete que el Ayuntamiento le regalaba, con la finalidad de no causar gastos económicos innecesarios, se decidió a comprar unos terrenos con su propio patrimonio mandando construir así su casa de campo inglesa en la bella ciudad de San Sebastián. Allí veraneó 40 años.

La reina supo ganarse al pueblo vasco llegando incluso a familiarizarse con el euskera. Mientras en Madrid todo era austeridad y protocolo, en San Sebastián, se liberaba del encorsetamiento vienés que tan impreso llevaba.

Tras la proclamación de la República, el Ayuntamiento quiso que se traspasara al presidente de la misma, siendo su intención conservar el carácter elitista de la ciudad donostiarra. Sin embargo, el presidente Alcalá Zamora, únicamente disfrutó 5 días del Palacio.
En los años 50, Miramar sirvió de internado para el rey Juan Carlos y su hermano Alfonso, allí estudiaron el bachillerato. Hoy, puede ser visitado o incluso alquilado para diferentes eventos.

Ha sido un orgullo y un placer pasear por Miramar con mi novela. Aquí os dejo unas fotos.




La portada de En los ojos del Rey.

Hoy os quiero hablar de la portada de En los ojos del Rey. Una de las partes más importantes de la novela y también de las más bonitas. Esta portada está muy ligada a la historia.

Si en la novela, la intención principal fue mostrar el lado más humano y  errante del rey, hoy os quiero hablar del lado más personal de la portada.
En esta novela nada hay al azar y sí mucho sentimiento. Es una novela intimista desde la portada misma. En ella, vemos el faro rojo o de Navidad de la ciudad de Cartagena, mi ciudad natal. Este es un lugar especial para mí que me transporta indefectiblemente a mi infancia, a las tardes de verano cuando jugaba con mis tíos a buscar a los enanitos que para mí habitaban aquel lugar.

Un día, recibí un regalo muy especial, una acuarela realizada con cariño por él, mi tío, el creador de aquellos enanitos a los que tocábamos a aquella puerta de madera roja con la inocencia y esperanza de que alguna vez abrieran.
Esta acuarela hoy tiene un lugar destacado en el salón de mi casa.
Acuarela “La casa de los enanitos”. Faro de Navidad de Cartagena. Antonio Martínez Cendán, marzo, 2014.
Cuando leas la novela (si aún no lo has hecho) descubrirás la relación que tiene dicho faro con el rey Alfonso XIII y entenderás, por tanto, lo bien que le va dicha portada.
Gracias, Antonio por participar de esta manera tan bonita en mi primera novela.

Y a ti, ¿te gusta la portada? Seguro que tienes una opinión.

Qué me llevó a escribir sobre Alfonso XIII

Una de las preguntas que más me repite la gente es ¿por qué Alfonso XIII? La respuesta es la misma, porque es Alfonso XIII. Es el gran olvidado de la historia, nadie repara en él y quien lo hace es de manera despectiva.
Debo reconocer que al principio me costó mucho ponerle voz y, sobre todo, otorgarle sentimientos, no empatizaba en absoluto con mi protagonista, también yo me mostraba reacia y reticente con él. Hasta la mitad de la novela, nadie supo que estaba escribiendo, siendo uno de los motivos fundamentales este; el rechazo generalizado a este personaje. No quería contagiarme de ese desinterés.
Tras mucho investigar y leer sobre él, acabé si no empatizando, sí sintiendo pena. Me entristecía su vida. En los ojos de la autora, Alfonso, el rey, no disponía de un gobierno que supiera ayudarlo a reinar, ni de consejeros o preceptores que lo guiaran en su labor como monarca. Alfonso, la persona, careció de educación y personas que le mostraran su afecto y amor. Quizá eso lo llevó a entregarse a esa vida disoluta en la que se perdía y en la que jamás encontró lo que necesitaba: amor. Probablemente, la mujer que más lo amó fuera su mujer, la reina Victoria Eugenia, sin embargo, cegado por su posición de rey y acostumbrado a ser constantemente adulado, no supo reconocer el verdadero amor. Sin duda, todas las mujeres, miles me atrevería a decir, se acercaron por interés o por trabajo. Hasta su adorada Carmen, la que él entendió como su verdadero amor, acabó abandonándolo.
En los ojos del Rey es una novela histórica con una gran carga de novela romántica que en ocasiones roza el erotismo, porque así es su protagonista. Un rey que mucho tiene que ver en la actualidad. España poco ha cambiado, sigue siendo monárquica y borbónica; con los mismos problemas políticos que a principios de XX donde los diferentes partidos únicamente se entorpecen; donde el rey, en este caso el emérito, pasará a la historia por las constantes y sonadas deslealtades a la reina, ah, sí, es verdad, algunos nos acordaremos de su papel en el Golpe de Estado; Valle-Inclánya no está pero su frase “al Borbón no lo echaron por rey sino por ladrón” seguirá de plena actualidad si se demuestran las cuentas y extraños contactos de Juan Carlos I.
Hoy la monarquía está en constante examen y entredicho por lo que las vidas de los royals, como ahora los llaman, están de moda. Deberían acceder a dar entrevistas porque su obligación es darse a conocer, acercarse al pueblo ya que no son ciudadanos normales, son una Institución, son personajes históricos que las generaciones venideras estudiarán y de quienes escritores como yo, seguiremos novelando.
 Alfonso XIII fue elegido como el gran protagonista de mi novela En los ojos del Rey, por personaje histórico, por su ajetreada vida sentimental y sexual, por Borbón, por su vigencia más absoluta reencarnado en la persona de su nieto, nuestro emérito.

En España todo es cíclico

¿Monarquía o República? En España todo es cíclico. Esta es la eterna pregunta y también uno de los debates más candentes de los últimos años en nuestro país, principalmente avivado a tenor de los cada día nuevos acontecimientos con los que la Familia Real nos va sorprendiendo.

En realidad, lo que deberíamos plantearnos es la genética española.

Si hace algo más de una década, celebrábamos los avances del genoma humano, hoy, tendríamos que centrar los estudios en el genoma español.

Sí, los españoles somos unos seres extraños, inconformistas y sin memoria histórica alguna; esa memoria que tratamos últimamente de interpretar y con la que luchamos como quijotes contra molinos.

Pero claro, para la ciencia y la investigación ya no nos queda dinero, consecuentemente, no podemos estudiarnos. Y deberíamos hacerlo muy seriamente porque contamos en España con más casos (Gürtel, Noos, Operación Malaya, Pokémon…) que una saga policíaca.

Además, tenemos para todos los gustos ya que los cacos son políticos, banqueros, tonadilleras, duques o, en definitiva, cualquiera que se lo proponga un poquito puede ser protagonista de una de estas tramas. Porque el genoma español lleva implícito el gen de la limpieza ¡lo que gusta a un español blanquear! Que todo quede muy blanquito, que es sinónimo de pureza. No se diga.

Si miramos aunque sea de refilón nuestra historia, España ha sido un país tradicionalmente monárquico.

Hecho que en la actualidad se vuelve en su contra, ¿por qué? Sencillamente por esa tendencia rupturista que tan de moda está y con la que te sientes moderno. Fuera la Monarquía y viva la República. Vale, ya sé que no gusta, pero quien no conoce su historia, dicen, está condenado a repetirla. Y yo que algo he leído, no quiero que me pille.

Por eso, es necesario hacer un balance de lo bueno y malo pese a no estar aún en fin de año. Tras una larga tradición monárquica, Isabel II que como cualquier monarca español (bueno aquí, debo hacer un inciso y salvar a Carlos III) no se ha caracterizado ni por la inteligencia ni por su buen hacer, terminó exiliada con su pequeño heredero Alfonso XII.

Comenzó en ese momento, la primera prueba republicana y digo prueba porque exclusivamente duró 11 meses (lo mismo que el matrimonio de muchos famosos, por cierto). En 11 meses, nuestra I República contó con cuatro presidentes, ¿por qué? Muy sencillo, por la falta de entendimiento entre los diferentes partidos políticos, que lejos de mirar por un bien común, por España, se limitaron a entorpecerse.

Esto ocurrió entre 1873 y 1874 aunque bien podría traerse a la actualidad con los RajoySánchezIglesias y demás pandilla.

Con su primer presidente, Estanislao Figueras, comenzaron las movilizaciones en Cataluña, problema que en 2018 sigue sin resolverse. Y nos las dábamos de modernos. Ya entonces, la sublevación cantonal hacía sus pinitos pretendiendo divulgar la independencia. Y fue el último presidente, Emilio Castelar, quien viró a la corriente más conservadora a la vez que se alejaba de las intenciones reformistas.

Esto no gustó a algunos diputados que propusieron una moción de censura forzando su dimisión tras el Golpe de Estado del general Pavía.

Se acabó la I República, vuelve la Monarquía, regresan los Borbones con Alfonso XII, se inicia la Restauración, que es algo como muy renovado. Lo sucede su hijo Alfonso XIII, pero claro, después de una larga regencia llevada a cabo por su madre María Cristina de Habsburgo, no olvidemos que cuando murió, tan joven Alfonso XII, su hijo no había nacido todavía.

En los ojos del Rey queda claro cómo fue el reinado de este Borbón, en ella podemos apreciar el gran paralelismo que existe entre su reinado y el de su nieto, nuestro emérito.

Pero, ¿qué pasó con este rey, Alfonso XIII? En palabras de Valle-Inclán, “al rey no lo echaron por Borbón sino por ladrón”. Y con grandes vítores y algarabías, desterramos nuevamente a la Monarquía naciendo la II República, esta vez tuvo más vida, de 1931 a 1939.

Sin embargo, volvió a decepcionar, no todos los españoles estaban contentos lo que intensificó la violencia entre la izquierda y derecha, además de las huelgas e intentos revolucionarios que lo único que proporcionaban era inestabilidad.

Esto llevó a que un grupo de militares, encabezados por Francisco Franco, dieran un Golpe de Estado que desembocó en una guerra civil tras la que España se sumió en 40 años de Dictadura. Nuevamente, volvieron los Borbones y la historia ya la sabes.

¿Conocemos entonces nuestra historia o volverá a repetirse? ¿Estamos los españoles preparados para elegir y respetarnos?

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