Esta semana celebramos cumpleaños. Hace una año presentaba la novela En los ojos del rey en el Teatro Real de Madrid.

Se cumple un año de uno de los momentos más importantes de mi vida desde que decidí darle a la tecla, casi sin descanso, para dedicarme a lo que más me gusta, escribir.

Y, de pronto, sin darme cuenta, hace un año presentaba mi primera novela, En los ojos del rey, en un lugar emblemático: el Teatro Real. Fue un sueño cumplido gracias al duro trabajo de muchas personas. Te aseguro que los momentos de descanso fueron muy pocos, casi inexistentes.

Y cuando digo emblemático, no me refiero solo al valor del sitio en sí, eso es incuestionable, sino a la importancia que en la novela tiene este lugar. Así que había que estar a la altura.

Sala Cinecito.

Así, en una acogedora sala del Teatro Real de Madrid conocida como el Cinecito por quienes en el Real tienen la suerte de trabajar, tuvo lugar una amena y, en ocasiones, divertida charla con la periodista Miriam Martínez. La localización de la sala no podía ser mejor, pues se accede por Carlos III y tiene una salida a la plaza de Ópera o Isabel II. Y ¿por qué es importante esta reina? Por ser la abuela de nuestro Alfonso XIII. También porque sin ni siquiera ser ella personaje secundario de la novela, desencadena la trama, para mí, más bonita de la misma. Hoy sé, que para muchos de vosotros también lo es. Juanito se ha convertido en el otro protagonista de En los ojos del rey.

En un momento de la presentación.

Este majestuoso lugar es uno de los múltiples escenarios de la novela; entre sus paredes transcurren algunos pasajes como, por ejemplo, este:

“Esa noche, la reina y yo estábamos en el Teatro Real apoyando con nuestra presencia la representación de Tannhauser. El domingo ya había asistido parte de la familia real y allí recibí la triste noticia.

Un sentimiento de tristeza y rabia me invadió provocando que mi rostro se encendiera como la grana. Me levanté con tanto ímpetu del sillón del palco que cayó al suelo provocando un ruido seco. Los presentes en el patio de butacas se sobresaltaron mirando hacia el palco real de donde provenía el ruido”.

Me sentí afortunada de estar acompañada de amigos de hoy y de siempre, de mi familia, de lectores de redes sociales, de escritores de la talla de Antonio Fuster Juárez Elena Muñoz , vicepresidenta también en ese momento de la Asociación de Escritores de Madrid a la que tengo el gran placer de pertenecer.

Con una lectora.

La presentación corrió a cargo de la dulce y maravillosa periodista Miriam Martínez, una de las personas que más y mejor me conocen. Ella hizo que contestara a cada una de sus preguntas de la manera más honesta y tranquila. Mediante una presentación a modo de entrevista, mantuvo al público atento a todo aquello que yo iba contando. Tarde de confesiones, de risas, de explicaciones con suaves y delicadas pinceladas sicalípticas, porque así era el rey, el más sicalíptico de todos los Borbones. La memoria del rey Alfonso XIII regresó al Teatro Real para asistir a la presentación de una interpretación de su vida y reinado.

Un momento de la conversación.

Un año después, me enorgullece saber que la bonita sala Cinecito hoy no sería suficiente para acoger a todas las personas que me siguen y quieren. Por eso, este post es para todos mis lectores, para dar las gracias otra vez a quienes me acompañasteis en ese momento y a todos los que os habéis sumado desde entonces a mi mundo de historias.

Gracias de corazón.

Quiero celebrar con vosotros cada pequeño pasito que voy dando en este mundo acompañada de vosotros, los lectores. Por eso, me gustaría compartir más con mis suscriptores. Pronto recibiréis un correo especial con regalito. Recuerda que puedes suscribirte aquí abajo. Además, aprovecha la oferta de Black Friday para comprar la novela y así hacer tu regalo de amigo invisible, de Papá Noel o para lo que tú quieras.

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