Categoría: Literatura (Página 2 de 7)

Literatura y libros

Ciudad de portada

Uno de mis lugares favoritos de Cartagena es el Faro de Navidad o, como popularmente se le conoce, el faro rojo. Si existe un lugar especial en la ciudad que me vio nacer, sin duda, es ese. Por este motivo, la historia más bonita de mi primera novela «En los ojos del rey» tiene este escenario como lugar destacado. Cartagena, una ciudad de portada.

Por ser un enclave único y mágico, en este otro artículo te explicaba por qué es tan especial para mí, no solo aparece a lo largo de la novela, sino que ese faro ilustra la portada.

Acuarela de Antonio Martínez Cendán y portada de En los ojos del rey.

A la derecha de la bocana del puerto, en Poniente, encontramos nuestro faro. Este descansa sobre sus once metros erguido junto a un fuerte de estilo neoclásico, una edificación que comenzó en el siglo XVII en el que podemos diferenciar dos partes; en el lado izquierdo, el edificio tiene dos plantas donde están las piezas de artillería y el polvorín. Se trata de ocho casamatas comunicadas por un pasillo. Aquí, tiene lugar una de las conversaciones del Alfonso XIII de la novela con Juanito.

Cuando leo una novela, me gusta buscar en Internet imágenes de los principales lugares que se describen, por eso, me he animado a escribir este artículo. Quiero que conozcas un poquito mejor la ciudad en la que nací y uno de los escenarios más relevantes de la novela.

El Fuerte de Navidad de Cartagena.

—¿Cómo está la situación por Madrid? —me preguntó sin rodeos—. Aquí son muchas las largas noches de guardia que pasan los oficiales y hablan. Hablan mucho porque son muchas las dudas y los temores ante la política y problemas que se están viviendo en toda la Península. Desde mi torre de oro, entienda que oír oigo un poco de todo.

—Desde el comienzo de mi reinado han sido tantos los momentos convulsos que creo no recordar los tranquilos. Ahora dudo de que los haya tenido, pero en peores plazas hemos toreado, Juanito. No hay nada que temer, pese a las revueltas sociales e inestabilidad política, todo está ordenado.

—Y el corazón, don Alfonso, ¿está ordenado?

Yo me revolví en la casamata sobre la que me había apoyado y encendí un nuevo cigarrillo con una sonrisa de medio lado, de esas nerviosas.

—Probé muchas mujeres, patrias y foráneas, salté de lecho en lecho, artistas, aristócratas, de la realeza, de la pobreza, me casé y odié. Pero, al final, puedo decir que he encontrado al amor de mi vida. Carmela me tiene preso de su cuerpo, embrujado el sentido. Mis intenciones si pudiera, ¡ay, si yo pudiera! La hacía reina, reina de España, reina de mi vida y de mi corazón. Es el gran amor de mi vida.

En los ojos del rey. Extracto del capítulo 13.

Estas casamatas son de piedra y ladrillo. En el centro se encuentra el polvorín sin abertura al exterior y con dos zonas: una de trabajo y otra de almacén.

En el lado de la derecha están la cocina, la despensa y las letrinas.

A esta cocina fue invitado por los artilleros de guardia a guarecerse del frío el rey Alfonso XIII.

A principios de 1903, en cuanto tuve oportunidad, organicé mi primer viaje privado a Cartagena y una fría y lluviosa mañana de enero me presenté en el fuerte de Navidad para conocer al farero.

—Majestad, es una grata sorpresa su presencia. Nos complace enormemente, esta, su primera visita a este fuerte. ¿En qué le podemos servir? —dijo uno de los oficiales de guardia que iba ataviado con la guerrera bien abotonada y cubierto con una capa que hacía las funciones de manta para protegerse de la terrible humedad de la zona.

—Vengo en visita privada. Deseo conocer a la persona que guarda el faro.

—Disculpe, Majestad, ¿se refiere al farero?

—¿No es usted español? Creo que me he expresado con claridad —le contesté.

—Disculpe, discúlpeme. Ahora mismo… ¡cabo Aranda! Rápido. Que baje Juanito. ¡Ya! —Articuló con nerviosismo y sin saber que más nervioso me sentía yo que él. Noté un culebreo por mi espalda que hizo que me estremeciera. Había dicho Juanito. Ahí estaba mi J.

—Señor, el día no acompaña, no deja de llover y hay mucha humedad. Por favor, acompáñeme a las cocinas y tome algo caliente.

Mientras caminábamos por el patio que nos conducía a una pedregosa cuesta que llegaba a las cocinas, todo el regimiento de infantería de marina me saludaba acercando sus manos a la frente y estupefactos por mi presencia.

No me habían terminado de servir el café cuando Juanito ya estaba cuadrado ante mí, haciendo una torpe reverencia con su gorra en la mano derecha a la vez que me decía —Majestad, me han dicho que me buscaba. A su servicio siempre. Usted dirá en qué puedo ayudarlo.

Yo le tendí la mano para saludarlo y noté el frío de su cuerpo. Sus manos estaban ásperas y rugosas, eran anchas y más grandes que las mías.

—He venido hasta aquí porque necesito hablar con usted. Es un asunto personal, por tanto, debe ser en privado.

En los ojos del rey. Extracto del capítulo 18.

La lectura de la novela con estas fotos y reseñas, será más visual todavía. Si vas a Cartagena, ya sabes que esta es una visita obligatoria porque, además, es toda una experiencia realizar la visita llegando en el barco turístico de la ciudad.

La experiencia es doblemente gratificante si antes has leído «En los ojos del rey» que puedes comprar pinchando aquí. Si lo quieres firmado y con marcapáginas de regalo, pincha aquí.

Cartagena, una ciudad de novela, una ciudad de portada.

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Reyes y actrices

Que la infidelidad va ligada a la corona no es ninguna novedad, tampoco que los reyes españoles y extranjeros han coleccionado una gran cantidad de amantes a lo largo de la historia.

Leyendo «La familia del Prado» de Juan Eslava Galán, he reparado en la relación entre los reyes españoles y las actrices.

Si tenemos en cuenta la gran promiscuidad de estos señores y que los matrimonios eran amañados, esto es, ninguno por amor, no deja de extrañar que, entre todo el gran abanico de amantes, hubiera alguna actriz. Sin embargo, sí que es sorprendente que el gran amor, al menos el más persistente de muchos de ellos, fuera una dama que se dedicara a estos menesteres. Si salimos de nuestras fronteras y viajamos hasta Mónaco, la consorte fue una actriz, Grace Kelly.

Al igual que se ha escrito mucho sobre el binomio tonadillera-torero, hoy voy a dedicar unas líneas al tándem rey-actriz.

Voy a empezar por Felipe IV. Este rey estuvo completamente enamorado de la actriz conocida como la Calderona. Asiduo a los corrales de comedia quedó prendado de la cómica Juana Calderón que al parecer era más llamativa que guapa, lo que hoy llamamos resultona, siempre atendiendo a los cánones de belleza del momento.

Con esta actriz tuvo uno de los muchos ilegítimos o bastardos al que pusieron de nombre Juan José de Austria. Recordemos que hasta Felipe V no comenzó la dinastía Borbón, por tanto, este era un Austria.

Ya dentro de la genealogía borbónica, podemos afirmar que los Borbones han sido más fieles a la farándula. Todos han encontrado el amor, al menos temporalmente, entre los brazos de las actrices más populares de cada momento.

Acercándome lo máximo posible en el tiempo, voy a hablar de Alfonso XII, otro que siguió la misma estela de los Austrias.  La historia de este Alfonso con la actriz Elena Sanz es de novela, pero de enredo. El XII tuvo dos matrimonios, el primero de ellos con su prima María de las Mercedes de Orleans que fue lo más cercano a lo que se entiende como amor verdadero y que va más allá de ese amaño del que hablábamos antes. Tan solo cinco meses le duró el matrimonio, porque la pobre murió de tifus. El rey se casó en segundas nupcias con María Cristina de Habsburgo y Lorena.

Pero antes de todo esto, siendo aún un imberbe adolescente, conoció a la cupletista Elena Sanz trece años mayor que él y de alguna manera ya quedaron prendados en aquel momento el uno del otro; sin embargo, fue al morir su primera esposa cuando dieron rienda suelta a su pasión. Como rey, Alfonso tenía la obligación de volver a contraer matrimonio, entonces apareció en su vida la austriaca María Cristina. ¡Pobre mujer! De todas las reinas consortes de España, no sabría elegir a la más desdichada, la verdad.

La nueva reina se casó enamorada, pero jamás fue correspondida y no le quedó más remedio que tragar con las paternidades extramatrimoniales de su esposo, pues dos meses después de celebrarse la boda nació el primer hijo de Alfonso y Elena: Alfonso.

Al enterarse del nacimiento, la reina pidió que echaran del país a la amante y al bastardo, supongo que por vergüenza y humillación. Por si fuera poco este trago amargo, debió lidiar con su suegra; Isabel II. Sí, esto de las relaciones entre suegras y nueras es algo tan histórico como real (entiéndase con el doble sentido, tanto en lo relativo a la realidad como a la realeza).

A la suegra le gustaba más la amante que la reina, podemos decir que simpatizaban y decidió darle una bofetada sin mano a la nueva y oficial nuera amadrinando al hijo bastardo de su Alfonso. Incluso llegó a decir que Elena era su «nuera ante Dios», aunque si tenemos en cuenta que esta reina tomaba el nombre de Dios en vano, la mencionada afirmación servía solo para fastidiar a la consorte, María Cristina.

El rey vuelve a traer a Elena y a su hijo a España alojándolos en un piso que visitaba cada día junto al Palacio Real. De tanta visita y contacto, nace el segundo hijo en común: Fernando. Mientras la amante le da los varones que no podrán heredar, la reina solo pare mujeres y cuando por fin se queda embarazada de Alfonso XIII, el rey muere sin conocer a su hijo, al que heredará el trono.

Por su parte, Alfonso XIII, como si de una herencia se tratara, se enamoró perdidamente de otra actriz: Carmen Ruiz Moragas. Con ella llegó a formar una familia en paralelo a la que tenía con la reina Victoria Eugenia. Mientras su esposa le daba hijos tullidos que habían heredado la hemofilia de la rama inglesa, con la amante oficial tuvo dos hijos sanos. Pero Carmen no fue la única actriz que pasó por la cama regia, también tuvo un affaire con la Bella Otero.

Otro día hablaremos de los bastardos reales, que me ha llevado a pensar en la alta posibilidad que tenemos cualquiera de nosotros de poseer una ascendencia real.

De este rey, puedes descubrir todos sus secretos, reinado, errores y amantes en la novela En los ojos del rey.

De Felipe IV a Felipe VI: relación entre los reyes y las actrices. Clic para tuitear

El siguiente de la lista no llegó a reinar por motivos históricos que todos conocemos, se lo saltaron; sin embargo, fue hijo y padre de rey: Juan de Borbón. Haciendo honor a la dinastía y herencia, tuvo un romance con Zsa Zsa Gabor. Pero poco se ha hablado y escrito sobre las amantes de este Borbón, quizá por eso, por no reinar.

De quien sí se han escrito ríos de tinta, sobre todo, en los últimos años ha sido de su hijo Juan Carlos I. Este rey, como sus antecesores, ha coleccionado amantes entre las que destacamos a la actriz Bárbara Rey. De nuevo, volvemos a encontrar el binomio rey-actriz.

Si este repaso lo comencé con un Felipe, lo acabaré con otro: Felipe VI.

Como rey, dice quien lo conoce, es más Grecia que Borbón, al menos para descanso de su consorte, Letizia. En una época en la que se han dejado de tapar todas las infidelidades reales y resuena con más fuerza la palabra república, resulta llamativo que no haya salido a la luz ninguna amante del último Borbón. Es posible que se deba a que tiende más hacia Grecia, porque bien conocidas fueron sus relaciones sentimentales mientras era Príncipe de Asturias, de ahí que sepamos que este Felipe, el nuestro, también ha tonteado con la farándula. Al menos con dos actrices se le relacionó en sus años de juventud: Gwyneth Paltrow e Inés Sastre.

Es importante matizar que el de este rey sí ha sido un matrimonio por amor. Otra cosa es que se le acabe de tanto usarlo. Está por ver o confirmar.

Antes de despedirme me gustaría decirte que ya está disponible mi novela En los ojos del rey con la editorial Esstudio Ediciones.

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La censura y la literatura

Si pensamos en censura, pronto nos viene a la cabeza la censura relativa a nuestra historia más reciente. Sin embargo, a través de estas líneas voy a tratar de acercarte a la censura que realmente nos ocupa, la literaria, mediante un recorrido histórico comenzando en el Siglo de Oro español.

¿Qué es la censura literaria?

«Intervención que practica el censor en el contenido o en la forma de la obra, atendiendo a razones ideológicas, políticas o morales».

Ninguno de los grandes escritores del siglo XVII español creo que se librara de un modo u otro de la censura de su momento. De esa en la que la figura del censor estaba bien definida como persona física a la que todos los escritores de alguna manera temían. Me atrevería a decir que muy probablemente tuvieron pesadillas con las tachaduras en sus versos o fragmentos, así como con los conocidos «no se diga».

Los libros son poder. ¡Cuidado, te pueden hacer pensar! Clic para tuitear

Podemos citar a dos censores de comedias de la época, como Fray Juan Bautista Palacio que realizaba lecturas bastante superficiales y Navarro de Espinosa, fiscal de comedias de Madrid, que las examinaba minuciosamente como moralista severo y meticuloso.

Si hay una obra con la que podemos ejemplificar la censura de la que estamos hablando, es sin duda «El Lazarillo de Tormes». Un libro prohibido y buscado por la Inquisición debido a sus críticas a la Iglesia. Y ¿sabes cómo pudo sobrevivir para llegar a ser hoy una de las grandes obras de nuestra literatura? Escondido en las bibliotecas secretas tras falsas paredes. Esas que además se han convertido en el suculento recurso de muchas novelas.

Bien, volviendo a la novela citada, es interesante señalar el simbolismo oculto en la aparentemente inofensiva obra. En ella podemos encontrar infinidad de ataques al mundo eclesiástico y citaré para ejemplificar esto que afirmo el pasaje en el que Lázaro tuvo que entregar a uno de sus amos 30 maravedíes. Pero ¿por qué 30 y no 20 ó 40? Porque lo vendió como Judas a Jesús, por 30 monedas de plata.

Hay muchos, muchísimos más que te invito a que encuentres leyendo la obra de escritor anónimo que tantos motivos aportó a los censores para que declararan su prohibición. Eso sí, debes leerla con la mentalidad de la época para que no te chirríe esta censura.

Y como es condición del ser humano que lo prohibido atrae o llama nuestra atención de manera especial, «El Lazarillo» fue guardado y escondido para llegar hasta nuestros días.

Muchas son las obras prohibidas o censuradas a lo largo de la historia y no solo en nuestro país. Y precisamente este tema ha llevado a grandes escritores a recurrir a los pseudónimos para evitar represalias.

Incluso el rey Felipe II, allá por el siglo XVI dictó una ley para prohibir la publicación de libros anónimos. La finalidad no era otra que hacer responsable al autor de las ideas que plasmaba en el libro.

Los motivos por los que se censuraban extractos, versos, pasajes o incluso libros enteros encontraban su justificación en diversas parcelas: políticas, religiosas o morales. Incluso hoy en algunos países, «Harry Potter» ha sido censurado por sus hechizos al considerarlos reales.

Dentro de la censura política, podemos citar obras como «Rebelión en la granja» de George Orwell por su fuerte crítica a las élites de poder o las «Obras completas» de Cortázar. Este autor fue incluido en la lista negra de la dictadura militar en Argentina.

Dentro de la censura de la Iglesia, encontramos obras tan clarificantes como «Justina» donde el Marqués de Sade, además de narrar desgracias y perversiones sexuales, demuestra que la vida religiosa no garantiza una vida buena.

Otra de las obras censuradas, que además está considerada hoy quizá como la mejor novela española decimonónica es «La Regenta» de Clarín. Una censura motivada por el marcado anticlericalismo y la denuncia de la hipocresía en la sociedad de provincias.

Pero ¿qué pasa hoy? En la actualidad no contamos con la figura del censor que hemos hablado en la época áurea, entonces ¿existe hoy la censura?

Para poder ofrecer una aportación lo más fidedigna, he hablado con la editora Sylvia Martínez de la editorial Esstudio Ediciones.

Una editorial de confianza.

Syvia afirma que hoy no existe la censura editorial, sí la autocensura. Las editoriales son las que deciden qué tipo de libros editan y cuáles no. En el caso de Esstudio Ediciones, huyen de las apologías en general, aplicando básicamente la lógica y la legalidad. Podemos poner como ejemplo el terrorismo o machismo.

También hay casos en los que se les presentan libros soeces que intentan limar y pulir previamente con el autor. Porque hay que ser muy cautos y tener en cuenta que la censura puede venir por parte del distribuidor, es decir, si a esta parte tan importante del engranaje les vienen críticas o llamadas de atención sobre alguno de los libros que distribuyen, los eliminan de la lista de pedidos a las editoriales.

En definitiva, hoy la censura no atiende tanto a criterios políticos o religiosos, sí a las ventas.

Al comenzar a redactar este artículo, mi pensamiento era claro: lo prohibido vende. En mi mente, dos ejemplos claros: «Patria» de Aranguren y «Letizia, la reina impaciente» de Leonardo Faccio.

Ambos libros son éxito de ventas precisamente por ser perseguidos o cuestionados. En el caso del último, desde que se anunció su publicación en 2017 no ha visto la luz hasta 2020.

¿Podemos decir que lo prohibido vende?

Sylvia es tajante: no. Y me explica que si vende es por el bombo y platillo que le dan en los medios, por el morbo que provoca en la gente, por su actualidad. Generan una expectativa que se traduce en posteriores ventas elevadas.

¿A qué debe temer hoy un escritor en este sentido? Pues sin duda a las redes sociales, a Internet. Debes evitar ser baneado, porque entonces no hace falta que te cuente más. No existes, así, sin más.

Banear: expulsar o bloquear a un usuario.

Para concluir podríamos decir que los escritores vivimos hoy en un período relajado. Contamos con diversas maneras de publicación y de hacer llegar nuestras obras al público, sin embargo, no debemos quitar la vista de las redes sociales. Lo que en ellas se diga de nosotros puede llegar más lejos que nuestra propia obra.

Me gustaría terminar proponiéndote un reto. Como estoy segura de que no has leído todas las obras que he mencionado a lo largo de estas líneas, te animo a que elijas la que más llame tu atención y la adquieras en una librería. Sí, ese comercio local que tanto está sufriendo esta crisis sanitaria y económica en la que todos nos vemos envueltos. No solo hay que ayudar a los bares, que también.

Verás, los libros nos han acompañado durante estos dos largos meses y siguen haciéndolo. Son la verdadera cultura. Te pondré un ejemplo. En el hospital de Ifema, una enfermera tuvo la idea más original, brillante y significativa de todo este periodo: abrir una biblioteca para los enfermos, la biblioteca Resistiré. No pidieron películas, ni vídeos de ánimo ni televisiones. No, pedían libros para entretener a los enfermos, para evadirlos de la situación que vivían y del lugar en el que estaban. En definitiva, solicitaban cultura.

Ahora es el momento de devolverles el favor y puedes hacerlo comprando en las librerías de siempre. Yo te propongo la librería Notting Hill de Alcalá de Henares. Un lugar al que si vas una vez, querrás volver. Además, te enviarán los libros a tu casa al igual que los grandes centros comerciales o plataformas de compra.

Una librería con encanto.

Notting Hill Bookshop.

Plaza de los Santos Niños 5, 28801. Alcalá de Henares, Madrid.

¿Te animas?

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Un Día del Libro atípico

Queridos amigos:

¡Feliz Día del Libro!

Hoy es el día de todos los amantes del libro: escritores, editores, librerías… pero, sobre todo, es el día de todos los lectores.

Hoy es el día de todos los lectores.

Recuerdo que en el primer artículo del año me mostraba feliz y encantada ante la idea de vivir los años 20, los nuevos años 20. ¡Qué gran emoción! ¡Con lo que me gusta esa parte de la historia!

También decía «De nosotros dependerá que los nuestros sean dorados o simplemente, y con suerte, bañados en oro».  De momento, nos sobran las palabras o nos faltan, según como lo mires.

La única verdad, la pura realidad, es que jamás hubiéramos imaginado que empezarían como lo han hecho. Si cada día es sorprendente, las fechas señaladas ponen de relieve aún más esta realidad.

Hoy es el Día del Libro y quiero hacer mi pequeño homenaje a la fecha, por eso, me adelanto un día y te envío hoy jueves este artículo.

Este 23 de abril no se llenarán las calles de cultura, de libros, de escritores, de actividades literarias. No habrá flores, tampoco largas colas para adquirir libros firmados.

Este año, escritores y lectores viviremos un día diferente, pero no nos olvidaremos de celebrar el Día del Libro. Nuestro día preferido del año, por eso, te invito a que no te olvides de llevar un libro a tu casa hoy.

Este año, escritores y lectores viviremos un día diferente, pero no nos olvidaremos de celebrar el Día del Libro. Clic para tuitear

¿Por qué se celebra?

Este día no es otra cosa que el reconocimiento a la labor cultural de escritores, libreros, editores, librerías y donde el gran protagonista es el libro, por eso, te voy a hablar de ellos.

Si ya hicimos referencia a la importancia de las portadas, no menos interesante son los títulos.

Hoy quiero compartir contigo mi lista de lecturas.

Generalmente, a través de la música, buscamos canciones en las que reconocernos, en las que identificar situaciones e insuflarnos energía y optimismo. Esta es una actividad que hoy adquiere una mayor práctica.

Yo he intentado hacer lo mismo con los títulos de algunos libros que ya he leído y otros que están en mi lista de lecturas pendientes.

Vamos a ver cómo queda.

Vivimos en una época en la que necesitamos, porque así es la condición humana, «Tiempos de esperanza». La vida ha cambiado tanto que, si tú no estuvieras viviendo lo mismo que yo, jamás lograrías entender lo que te digo. Ahora tenemos la opción de pasar «El tiempo entre costuras» o pensar en «Lo que el viento se llevó».

Aunque lo que de verdad me preocupa es «El día que mamá perdió la paciencia». Espero que no ocurra eso mientras vivimos esta «Primavera con una esquina rota» y «Sitiados».

El amor también es diferente ahora, mientras unos envían «Cartas de amor a los muertos», otros viven «Veinte poemas de amor y una canción desesperada».

Muchos son los que sueñan con «Una casa junto al mar» o sienten «La maldición de la casa grande». Pero recuerda que siempre podría ser peor, la vida no era más fácil en «La casa de Bernarda Alba».

Anhelamos «Las ilusiones perdidas» porque vemos 2020 como «El año sin verano».

Pero hay que tener esperanza, porque pronto viviremos «La noche soñada» y también el día. Lo importante es que «Nada» nos haga perder la «Alegría».

Feliz día del libro y felices lecturas.

Pronto volveremos a disfrutar de ferias y de las visitas más especiales.

Aquí tienes el listado completo de libros y autores con los enlaces de compra. Si ya has leído alguno, te apetece hacer una breve reseña o añadir una recomendación a esta lista, te invito a que lo hagas en los comentarios.

Tiempos de esperanza. Emilio Lara.

El tiempo entre costuras. María Dueñas.

Lo que el viento se llevó. Margaret Mitchell.

El día en que mamá perdió la paciencia. Belén Gopegui.

Primavera con una esquina rota. Mario Benedetti.

Sitiados. Mercedes Santos.

Cartas de amor a los muertos. Ava Dellaira.

Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Neruda.

Una casa junto al mar. Santa Montefiore.

La maldición de la casa grande. Juan Ramón Lucas.

La casa de Bernarda Alba. Lorca.

Las ilusiones perdidas. Balzac.

El año sin verano. Carlos del Amor.

La noche soñada. Máximo Huerta.

Nada. Laforet.

Alegría. Manuel Vilas.

Recuerda: lee, lee y lee. Nos vemos pronto.

Hoy más que nunca, te invito a que te suscribas al blog para leer cada semana un nuevo artículo.

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El tiempo en tus manos

Esta semana, como el mundo, el blog está en pausa. La novela histórica puede esperar, porque hoy es el décimo día de confinamiento. Vivimos en un estado de alarma. Ahora tienes el tiempo en tus manos. Estamos haciendo historia, una historia que no nos hubiese gustado protagonizar.

¿Os acordáis de cómo era nuestra vida hace solo unos días? El tiempo se utilizaba de excusa, ahora lo tienes en tu mano. Todos estábamos hiperconectados, pero paradójicamente, solos. Nos faltaban horas en el día para llegar a todo y vivíamos corriendo. Siempre con ese complejo de perro, por lo de la lengua fuera.

El tiempo era la excusa para no hacer deporte, para retrasar esa llamada a un amigo o ser querido. Era el pretexto para no jugar con los niños porque para algo tienen hermanos o amigos. Y si para algo no había tiempo, era para la lectura. ¡Con lo que me gusta leer y no tengo tiempo! Y yo te rompía el pretexto dándote 5 momentos para leer.

Hoy, solo diez días después, estamos dando el lugar que se merece al presente, por obligación, eso sí. Pero lo más importante es el valor que estamos redescubriendo que tiene el tiempo y, en consecuencia, lo estamos empleando en lo que de verdad importa.

¡Quién nos iba a decir que el primer mundo viviría una pandemia de este tipo! Nadie imaginaba que sería protagonista de una situación como la que estamos sufriendo.

Pero si por algo nos caracterizamos los españoles es por la solidaridad y generosidad que demostramos en los momentos importantes. También hemos aprendido a dedicar nuestro tiempo a lo que de verdad importa. Hasta los besos y abrazos han vuelto a tener el valor que de verdad tenían. Ya no están vacíos de sentido.

Tienes el tiempo en tus manos. Aprovecha cada minuto. Clic para tuitear

Y todos hemos demostrado que sabemos compartir. Han aparecido los profesores improvisados de deporte para todos, los que saben cantar o tocar algún instrumento amenizan las últimas veladas del invierno. Y muchos escritores están regalando sus obras para que el confinamiento sea más liviano y llevadero. Cada uno aporta a la comunidad lo que tiene, su talento, su imaginación. Por ejemplo, una iniciativa que me emocionó ayer fue un vídeo que me llegó desde Cartagena, de mi barrio: un coche de protección civil paseaba por la ciudad cantando el Don Pepito para felicitar a los padres, Pepes/as, Josés y Josefas.

Hoy el tiempo ya no es una excusa, nos sobra. Podemos hacer todo lo que nos gusta, pero desde casa: leer, ver películas, asistir al teatro virtual, hacer deporte, llamar a todos los amigos o familiares para quienes no tenemos tiempo, descansar. También para aburrirnos. Hay tiempo para todo.

Por cierto, todavía nos queda por descubrir algo importantísimo: la paciencia. Sí, esa que es la madre de la ciencia. Vamos a demostrar que somos pacientes con nuestros hijos, pareja o aquellas personas con las que cada uno haya quedado confinado. Vamos a saber esperar sin fecha, porque no sabemos lo que esto durará.

La generosidad en la cuarentena: lecturas gratis para que sea más llevadera. Clic para tuitear

Yo también quiero aportar mi granito de arena. Por eso podéis adquirir mi libro Los Martínez. Personas muy especiales con un apellido muy común gratis pinchando en este enlace durante cinco días.

Y aquí podéis encontrar otros libros que se ofrecen gratuitamente durante este período.

Si te gusta la poesía, te invito a seguir la cuenta de José Luis Labad que también está ofreciendo algunas de sus obras a través de las redes sociales.

Desconexión, lectura y tranquilidad.

Ánimo y recuerda que lo mejor que puedes hacer es quedarte en casa. Siempre nos quejamos por la falta de tiempo, estamos cansados de correr, de sentir que no llegamos a todo. Tienes la oportunidad de descansar ahora, no la desaproveches.

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