Despega la transición

Despega la transición

El mes de noviembre tiene un marcado acento político y de cambios para la historia más reciente de España.

Era noviembre cuando una generación decía adiós a una de las etapas más difíciles que ha vivido nuestro país: la dictadura franquista. Recuerda que con anterioridad España ya había sufrido otra dictadura, la de Primo de Rivera. Esta fue un tanto diferente, pues se desarrolló durante el reinado de Alfonso XIII. De ahí, que la monarquía hiciera aguas una vez más para terminar desapareciendo. Todo esto puedes leerlo en la novela En los ojos del rey.

Como te decía, noviembre es un mes histórico en nuestra historia reciente. Es en el mes once del año 75 cuando despega la transición.

Vamos a comenzar entendiendo lo que significa transición.

Tendemos a estudiar los diferentes periodos históricos de la manera estructurada y ordenada que nos presentan los libros de historia en los colegios. Sin embargo, los hechos no se sucedieron pasando las páginas. En absoluto fue así de fácil. No se cierra un momento y al día siguiente da comienzo el próximo. No, el proceso es mucho más complejo, pero eso te lo puedes imaginar.

En el caso de España, concretamente cuando se da por finalizada la dictadura, no muere Franco y ya somos demócratas. La gente no estaba con un disfraz puesto esperando a cambiarlo por el otro. Antes, entre un punto y otro, tiene lugar un proceso en el que trabajaron muchos hombres (sí, era así y no se puede cambiar ya porque no nos guste que no hubiera mujeres) para que hoy, todos los que pertenecemos a esta comunidad lectora y los que no también disfrutemos de la vida privilegiada que tenemos.

Si estamos en deuda con algo los españoles, españolas y olés, es con el proceso que ayudó a despegar la democracia. Gritemos todos juntos y brindemos porque somos unos privilegiados. Claro que hay cosas mejorables, por supuesto. La perfección no existe, pero por una simpleza: lo que para mí supondría la perfección, para ti sería el peor período histórico y viceversa.

Retomando la transición, es evidente que no se trató de un proceso sencillo, más bien todo lo contrario. La clave debió estar en el diálogo, el entendimiento y en el sacrificar cargos por el bien común, pese a que supusiera el beneficio del contrario o del rival. Esto hoy no podría suceder, porque vivimos ahogados en el yoísmo, donde solo nos importamos nosotros y nuestras opiniones están por encima de las demás siendo, por supuesto, las únicas válidas. Claro, si esto nos pasa a ti o a mí, como mucho nos afectará en nuestras relaciones sociales. El problema reside en la altas élites, en quienes gobiernan el país o pretenden hacerlo.

Con Franco murió la dictadura. Pero había miedo. ¿Ahora qué? Esa era la gran pregunta que sobrevolaba todos los hogares. Hasta ese momento, España estuvo dirigida y oprimida. ¿Qué haría Juan Carlos? ¿Cuál sería la estrategia de ese príncipe que había elegido el dictador para que lo sucediera dándole en el morro al legítimo pretendiente, Juan de Borbón?

Lo inteligente fue lo que hicieron, la manera en la que trataron el cambio no puede ser cuestionada hoy. No podemos olvidarnos del miedo a lo que tan reciente tenían: la guerra civil. No se podía volver a repetir nada semejante, de ahí que los pasos fueran dados con pies de plomo e incluso taimados. Había que tener mucha mano izquierda para hacer creer que el nuevo sistema de gobierno sería una continuidad, muy poco rupturista. Para así, poco a poco, dar los primeros pasos y realizar los cambios oportunos que dieran lugar al nacimiento de la democracia.

Esto nos demuestra que los cargos vitalicios no son viables. Una persona no puede mantenerse indefinidamente en el poder, porque se corrompe y al final echa a perder todo lo bueno que haya podido hacer. No nos engañemos; lo último que haga una persona, ya sea bueno o malo, es lo que de ella se recordará. Todos somos un poquito Dory[1].

En el caso de los reyes, de la monarquía, no son más que personas como tú o como yo que nacieron en una familia determinada. Ninguna lotería, ya te lo digo. Lo importante es que no todos los reyes que ha tenido España han estado preparados (dejo a la discreción de cada lector la opinión sobre esto) o no han deseado el cargo que sobre sus cabezas recaía.

Este ha sido el caso de Juan Carlos I y antes de su padre, don Juan de Borbón, que se enfadó muchísimo cuando se lo saltaron, pero más por orgullo que por deber. Al final supuso una tranquilidad ya que gozó de una vida sin ataduras, como a él le gustaba. Era un alma libre.

De Juan Carlos y de su padre te hablaré el próximo día, porque no eran los auténticos herederos o sí.

Vuelvo a la transición.

Está claro y aquí coincidimos todos que la transición arranca con la muerte del dictador; estamos en noviembre de 1975.

Pero ¿cuándo finaliza este proceso? En este sentido, hay algunas discrepancias entre diversos historiadores. Mientras que para unos, la Constitución del 78 supuso este punto de inflexión; para otros, hay que esperar al fallido Golpe de Estado de Tejero. Sobre este tema, puedes leer un artículo interesante en el que te explico cómo historiadores suponen que se trató de un teatro. Aquí te lo dejo.

Finalmente, no falta una tercera opción que sostiene que la transición no termina hasta que España entra en la Unión Europea en 1986.

Con independencia de la fecha que cada uno baraje como fin del arranque de la transición no podemos olvidar y agradecer a todos los participantes el trabajo que hicieron. Por supuesto, asumiendo los errores e incluso los excesos de testosterona. Pero, al final, tenemos que estar agradecidos porque hoy disfrutamos de una tranquilidad y de una democracia que es hija de esa época.

No hace falta que te diga que el proceso fue arduo y el trabajo intenso, pero, en líneas generales, así despegó la transición.

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[1] Película de Disney en la que el pez protagonista, Dory, hace honor a su especie olvidando las cosas más importantes.

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