Juan Carlos I y Alfonso XIII: 2 semejanzas y 1 diferencia

Juan Carlos I y Alfonso XIII: 2 semejanzas y 1 diferencia

Juan Carlos I y Alfonso XIII comparten algo más que sangre o no. Aquí te lo cuento.

Hoy vamos a ver dos semejanzas y una diferencia en sus reinados.

Todos los Borbones han gozado de un reinado más o menos similar en donde el sexo y el dinero fácil han sido sus constantes. Se decía de Alfonso XIII que estaba enfermo de satiriasis, enfermedad que, al igual que la hemofilia, es heredada.

Para entender a nuestro emérito, Juan Carlos I, hay que conocer quién fue su abuelo, Alfonso XIII, un rey con aficiones cuanto menos extravagantes

Entre ellos, hay muchísimas semejanzas, personales y de reinado, pero vamos a centrarnos en dos y ninguna tiene relación con la lujuria tan implantada en el código genético de los Borbones, para eso, puedes leer este otro artículo.

De todo lo que une a ambos Borbones, dos son las grandes semejanzas entre abuelo y nieto o lo que es lo mismo entre Alfonso XIII y Juan Carlos I.

La primera de ellas es que los dos deciden abandonar España.

Mientras que Alfonso XIII se va a causa de unas elecciones ¿perdidas? y con la finalidad de que no se derrame ni una sola gota de sangre por él, pues no quiere una guerra entre hermanos y esta es la versión oficial, es decir, aquella que nos trasladan y que pasó a los libros de historia; Juan Carlos I se autoexilia para evitar un escándalo mayor por cuestiones de dinero. Esto quiere decir que, al parecer y presuntamente, ha robado o no ha declarado tan religiosamente como el resto de españoles que sí lo hacen. O no.

Porque cuidado, no es el único ni tampoco será el primero ni el último, pero claro, él es el rey y debe ser un ejemplo para sus súbditos.

En realidad, este tema me trae a la memoria aquella frase que en su momento pronunció Valle-Inclán a propósito del exilio de Alfonso XIII en la que decía algo así como que al Borbón no lo echaron por rey sino por ladrón.

Juan Carlos I, el nieto, por su parte, solo ha abandonado España por el bien de la Corona, de la Institución. Siempre «por España» dicen que hacen todo.

Tanto Casa Real como Moncloa se apresuran a explicar que se trata de un alejamiento pactado.

¿Para evitar otro derramamiento de sangre? No lo creo.

Quizá para no ver sentado en el banquillo al padre del rey o lo que es lo mismo, para que la persona que encabezó la democracia y nos libró de la oscuridad de la dictadura no tenga que dar explicaciones ante un juez.

Por otro lado, es por todos conocidos que la monarquía cada vez cuenta con más detractores, al menos, hacen más ruido en los últimos tiempos. Por tanto, ¿hablaríamos de motivos políticos?

Es probable que se trate de una mezcla de todo, sin embargo, lo que está claro es que cada uno ve la historia con sus ojos, de ahí las distintas versiones que siempre hay para todo.

Hace ya algunos años, el rey Juan Carlos I pronunció esta frase: «Antes de ir al exilio, me pego un tiro».

Vamos a ver qué dice el diccionario sobre el término ‘exiliar’.

-expulsar a alguien por motivos políticos.

-expatriarse, generalmente, por motivos políticos.

De ahí que probablemente todos intenten evitar el término ‘exilio’.

Vamos a la segunda semejanza: ambos abdicaron.

Aunque la abdicación es una de las mayores semejanzas entre abuelo y nieto, también presenta una gran diferencia.

Como reyes y el ego que implica dicha categoría, abdicar no gusta. Es más, es algo que detestan y nunca se plantean. El rey muere rey y a rey muerto, rey puesto.

Voy primero con la diferencia dentro de este punto. Alfonso XIII abdica en el único hijo sano que le queda y que jamás pensó que sería su heredero: Juan, padre de Juan Carlos, y estando en el exilio. Es decir, cuando ya no era rey.

Y Juan Carlos abdicó en su hijo que sí era el Príncipe de Asturias y siendo todavía rey. Pretendía que la Institución no se viera salpicada con el caso Noos.

De este modo, el imputado y encarcelado no pertenecía ya a la familia real, sino a la familia del rey. Y ovejas negras hay en todas las familias ¿no?

Pero solo fue ese el motivo, que no sería ninguna minucia, claro. No lo creo, quizá había más que limpiar o incluso tapar.

Como decía más arriba, a los reyes no les gusta abdicar porque no quieren alejarse del poder. Por eso, en ambos casos, la abdicación fue más una imposición que una decisión.

En este sentido, el título que le otorga Felipe a su padre, rey emérito, es a modo de consolación con la finalidad de tenerlo entretenido en cierto modo. Esto es algo que solo ocurre en España, porque, por ejemplo, en Holanda la reina cuando abdicó, pasó a ser Princesa. Los únicos reyes son Guillermo Alejando y Máxima.

En definitiva, el rey de la transición y que encabezó a ese grupo de juacarlistas que le eran fieles ha terminado viendo cómo se hacían realidad sus dos grandes temores: la abdicación y el exilio. Aunque el término no sea así de exacto en su cabeza o al menos no por motivos políticos para no llegar a materializar aquella drástica frase.

Vistas las dos grandes semejanzas, ¿cuál es la diferencia?

La cercanía.

Pero si Juan Carlos es conocido como el rey campechano, ¿cómo es posible que no sea cercano?

Mira, si hubo un rey cercano, campechano y que se mezclaba entre el pueblo, sin duda, fue Alfonso XIII.

Y cuando hablo de cercanía, me refiero a conocer al rey sin tanta censura.

Sería fabuloso que concediera una entrevista desde ese paraíso que ha escogido para exiliarse y de paso explicar si considera que está en el exilio o no.

Conocer sus sentimientos, lo que piensa de la situación, del papel de Letizia como reina, del futuro de la monarquía.

Porque si hay una profesión que detesta el rey esa es el periodismo. Quizá por eso Letizia no fuera santa de su devoción.

Insisto, de no existir la monarquía habría que inventarla. ¡El juego literario que da!

Estando en el exilio, su abuelo concedió una entrevista a ABC desde Londres, porque todo el mundo sabía dónde se encontraba el exrey. No estaba en un búnker encerrado a cuerpo de rey. Algo que no ocurre ahora. Tardamos en saber dónde estaba Juan Carlos y es inviable acceder a él, menos aún conocer la ubicación exacta.

Aquí te dejo la histórica entrevista de Alfonso XIII al director de ABC, Torcuato Luca de Tena, quien se desplazó a Londres para entrevistar al rey. En ella deducimos que no es la primera vez que hablan. Puedes leerla aquí.

No me digas que no te gustaría leer esa entrevista del rey Juan Carlos. Ya sea por curiosidad o interés, todos la leeríamos. Seguro.

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