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Entrevista a Isabel San Sebastián

Todos tenemos nuestros referentes, aquellas personas a las que admiramos y seguimos. La entrevista de esta semana es especial, porque he tenido la gran suerte de charlar con una escritora a la que comencé a seguir en su faceta periodística cuando yo no había alcanzado la veintena y me tomaba con ella el primer café.

Hoy visita el blog Isabel San Sebastián.

¿Quién es Isabel San Sebastián?

Mujer, madre, abuela, hija. Me considero más madre o abuela que profesional; mi identidad personal siempre prevalece. Mi relación con mis hijos y nietas es fantástica. Fíjate, podría haber sido cualquier profesión, menos profesora porque no tengo paciencia, pero no podría no haber sido madre.

Fundamentalmente, soy una persona libre y la literatura te brinda ese espacio de libertad, porque de las librerías, como tus libros gusten, no te echan.

En estos momentos es una pregunta casi obligada, ¿cómo llevas el confinamiento?

Estoy pasándolo sola con la compañía única de mi perro Patán. Es penoso no poder estar con mis nietas, además, la pequeña acaba de nacer un poco antes de confinarnos, pero soy positiva por naturaleza. Hago de la necesidad virtud.

Estoy aprovechando para cocinar y hacer costura. Hago cosas que no practico nunca y escribo artículos y colaboro en la radio por teléfono.

Leo mucho también, porque los libros te evaden a coste cero.

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Formas parte de la Asociación de Escritores con la Historia y has organizado la II Semana de Novela Histórica en Pozuelo de Alarcón, Madrid, con un éxito aplastante. El lema es «Escritores al rescate de la Historia de España», no podríais haber elegido una palabra más representativa. ¿Cómo surge esta idea?

La verdad es que lo es. Mira, hay un sector ideológico que ha hecho bandera de la denostación de nuestra historia. No es posible renegar de la Reconquista o del descubrimiento de América. Por eso, la Asociación nace como una reivindicación del patrimonio histórico. A través de la novela histórica reivindicamos el carácter de la Historia.

En alguna ocasión has dicho que «si los españoles nos molestáramos en conocer nuestra historia, los nacionalistas no podrían inventarse una historia falsa». ¿Dónde nace esta ignorancia o desconocimiento?

Sí, así es. Hay un problema que es el sistema demencial que tenemos que ha entregado las competencias de educación a las autonomías. Y un sector ideológico que piensa que hay que renegar de nuestra historia.

La Peregrina.

En tu novela «La Peregrina» explicas la historia del Camino de Santiago. Hoy conocemos el camino francés como el original y dices «como siempre, desconocemos nuestra Historia y nos dejamos arrebatar nuestras hazañas».

Es verdad.  Mira, Alfonso II fue quien inició el culto al santo y fue por el camino Primitivo, no el francés. Los restos del santo aparecieron en Iria Flavia, hoy Padrón. Así que no es a los franceses a quienes debemos el culto ni el camino.

¿Cómo has celebrado este Día del Libro tan atípico?

Utilizando las nuevas tecnologías. Grabé un vídeo para Instagram y Twitter que compartí con todos y además escogí la cubierta de mi nueva novela.

Háblame de tu nueva novela que sé que ya está en el horno.

Se titula «Las campanas de Santiago» y es un episodio entre la leyenda y la historia. Aunque hablo de leyenda tiene una sólida base histórica.

Se dice que Almanzor, a quien los cristianos llamaban el azote de Dios, atacó Santiago de Compostela y se llevó las campanas de la Iglesia andando hasta Córdoba. Y la novela relata este episodio.

¿Dónde escribes?

Isabel trae aquí sus novelas germinadas ya para empezar a darles forma.

Escribo siempre en Madrid, en mi despacho, pero todas mis novelas las pergeño, las masco y pienso en Asturias. Allí es donde siempre nacen las ideas, porque rodeada de naturaleza es donde puedo pensar bien.

Y ¿qué es lo que más le gusta leer a Isabel?

Pues novela histórica, ensayo histórico y, según el momento, también poesía.

«La Visigoda» fue la novela ganadora del Premio Ciudad de Cartagena que es mi ciudad. Cuéntame la experiencia.

La Visigoda.

¡Anda, que eres de allí! Pues me hizo muchísima ilusión porque fue mi primera novela histórica y escribí esa novela como una apuesta o desafío con José Luis Balbín. Una vez que me hacía de guía de su tierra, Pravia, entramos en una iglesia en la que leí una placa que decía «A los reyes holgazanes». Le pregunté qué era eso y me lo explicó que eran reyes que habían decidido vivir tranquilamente en su corte de Pravia y pagar un tributo a los musulmanes a cambio de no tener que guerrear con ellos. Me pareció una historia tan maravillosa que le dije que tenía que escribir sobre eso a lo que me respondió que escribiese yo. Y lo hice, me lo tomé como algo personal y me puse a ello. Así, nació La Visigoda.

Alana, su protagonista es mi alter ego literario. Si yo hubiera nacido en la Edad Media hubiera sido ella sin duda.

Me gustaría hacer mención y que me hablases del papel de la mujer en tus novelas, porque ya desde el mismo título adquieren un relieve: «La Visigoda», «La peregrina», «La mujer del diplomático» o lo que es lo mismo: Alana, Lucía, María o Huma en «Astur».

Es que yo soy mujer. Puedo ponerme en la mentalidad del hombre, pero es más fácil ponerme en la piel de la mujer. Además, me interesan más las hazañas de las mujeres, las de los hombres están más contadas.

¿Cómo fue tu llegada al mundo editorial? ¿Qué consejos le darías a los escritores noveles?

Verás, primero publiqué los Cuentos de María la Gorda animada por dos personas cuya opinión valoro por encima de todo, que son Ansón y Chani Henares. No tuvo mucho éxito, pero bueno, ahí están.

Yo ya era periodista de El Mundo y Ansón me lo publicó en La Esfera, la editorial del periódico.

A partir de ahí, vinieron las demás.

Al novel le diría que la autoedición hoy es un mecanismo para darte a conocer. Y que hay que escribir si de verdad sientes la necesidad de contar algo.

No se puede escribir con la idea del triunfo o de hacerse rico @isanseba Clic para tuitear

EL TEST DE SONIA

Si fueras un libro, serías: «La vuelta al mundo en 80 días».

Té o café: Café, claro.

Te tomarías un café con: no con mucha gente.

No eres lectora de:  prensa deportiva.

Y tras acabar esta entrevista, soy feliz. Hoy he tenido la oportunidad de mantener una conversación con una periodista y escritora a la que sigo desde mi incipiente juventud. Gracias, Isabel, por contestar a mi llamada con tanto cariño. Ha sido un verdadero placer escucharte hablar sin censura y de censura, compartir impresiones de madre y descubrir que compartimos principios.

Isabel San Sebastián, una mujer libre de pensamiento y opinión. Una escritora con la que me identifico aún más después de hablar con ella. Una periodista que no se casa con nadie y que es fiel a sus ideales, pero, sobre todo, a la Historia de España a la que defiende a través de sus novelas demostrando la valía, los errores, las hazañas o aventuras de un pueblo, el español.

Gracias a su trabajo y al de los demás miembros de la Asociación de Escritores con la Historia podemos conocer la verdad, no como nos la han contado en muchas ocasiones, sino como sucedió, para bien o para mal.

Así es ella, una mujer que disfruta y pone pasión en todo lo que hace, pero que tiene clara su prioridad: su familia. Isabel San Sebastián es una mujer que no se tomaría un café con mucha gente, sin embargo, los afortunados estoy segura de que son personas que merecería la pena conocer.

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Palabras y virus

Un virus que, entre muchas otras cosas, nos trae palabras nuevas.

Los últimos días del año —sí, ya estoy pensando en el mes de diciembre— siempre aparece la palabra que más se ha usado, la que se denomina «palabra del año». Creo que este año, la ganadora será coronavirus porque, además, es la palabra más repetida en el mundo entero; sin embargo, en España podría competir con resistiré. Aunque muchos se han rendido ya, han dejado de resistir, bien porque han pasado como se dice coloquialmente a mejor vida, bien porque ya estaban cansados de resistir encerrados y se han lanzado a la calle y bares como si les fuera la vida en ello.

Pero vamos a volver a las palabras que al final me voy por donde no quiero.

Bien, lingüísticamente hablando, el coronavirus nos ha traído una gran variedad léxica que la RAE tendrá que estudiar si la incluye en el diccionario o no, también otras palabras que quizá nunca habías usado o lo habías hecho poco han empezado a formar parte de nuestro día a día.

Para empezar, llegó a nuestras vidas el nombre de un virus: covid-19 y aprendimos que pertenece a la familia de los coronavirus.

Todos hablábamos del covid o coronavirus en masculino, hasta que de repente, empezamos a escuchar en las noticias que se habla de la covid en femenino. Debo reconocer que pensé que también íbamos a implementar en esto el lenguaje inclusivo, pero algo no me cuadraba. No sé si te has fijado que solo se habla en femenino en situaciones que no implican negatividad. Me explico: “españoles y españolas entramos todos y todas en esta crisis y saldremos juntos y juntas”, sin embargo, “el número de contagiados y fallecidos ha aumentado” ¿Cómo? ¿solo en masculino? ¿solo se contagian y mueren hombres?

Vale, sigo, que este no es el tema. Ya sabes que me gusta mucho la RAE, por eso recurrí a ella para saber qué motivo hay para hablar en femenino. Y he aquí la explicación. COVID-19 es el acrónimo de “COronaVIrus Disease” que da el nombre a la enfermedad que provoca este virus. Por tanto, teniendo en cuenta que hace referencia a la enfermedad, lo correcto es el empleo del artículo femenino. Ahora bien, si hacemos referencia a la palabra coronavirus como un virus, entonces empleamos el masculino.

Género aparte, nos hemos convertido en estos dos meses en unos entendidos en los PCR y EPI.

Una palabra que es el pan nuestro cada día y con la que nos hemos familiarizado es sin duda, confinamiento.

Confinar: recluir dentro de unos límites.

En consecuencia, dentro de esta situación de confinamiento, hemos empezado a practicar el teletrabajo para intentar por todos los medios no entrar en el ERTE que casi todas las empresas están aplicando.

Gracias al cielo y a los ingenieros, contamos con medios de telecomunicación para poder relacionarnos con nuestro círculo de amigos y familiares a través de las videollamadas. Las aplicaciones Zoom y Teams se han convertido en las grandes salvadoras de las reuniones empresariales y docentes. Gracias a ellas, los peques pueden continuar su aprendizaje desde casa y los padres trabajar como buenamente pueden mientras explican mates, arreglan la conexión interrumpida o solucionan un conflicto entre hermanos.

Muchas son las palabras que han nacido con el virus. Otras, que aunque no son nuevas, se convierten en virales. Clic para tuitear

Tras dos meses de confinamiento llega el momento de comenzar a salir de manera ordenada para no colapsar otra vez los hospitales. De esta manera, nos encontramos con una batería de palabras como: colapsar, respiradores, hospitales, UCI, médicos o sanitarios.

Lo dicho, que hay que empezar a volver a la normalidad, mejor aún, a la nueva normalidad. Y aquí me derrapa el cerebro, si algo es nuevo no puede ser normal, porque lo nuevo aún necesita un tiempo para que llegue a ser considerado normal. ¿Estás de acuerdo?

Por otro lado, si lo que estamos es confinados y no hemos escalado ninguna montaña, ¡qué más hubiéramos querido!, ¿por qué hablamos de desescalada? Deberemos empezar un desconfinamiento, no una desescalada. ¿Estás de acuerdo?

Por supuesto, no podemos olvidarnos de los hashtag #YoMeQuedoEnCasa, #LoEstamosConsiguiendo, #yoelijoserresponsable.

También hemos aprendido geografía, porque supimos que en China hay una ciudad tan grande como toda España que se llama Wuhan.

Cómo cambian las cosas en tan poco tiempo. Hace unos meses te decía que era una viejuna hablando y hoy me encuentro empleando palabras nuevas, de plena actualidad.

Pero, fundamentalmente, me quedo con una palabra que no pasa de moda y que siempre estará con nosotros: GRACIAS.

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3 curiosidades históricas

¿Eres una persona curiosa? Porque hoy te voy a contar tres curiosidades históricas.

A mí me gusta saber la procedencia de cada palabra que llama mi atención, bien leyendo, bien viendo una serie o la tele. Del mismo modo, me fascina indagar en nuestra historia. Ir al origen, descubrir por qué pasó cada acontecimiento histórico como sucedió y, sobre todo, pongo en tela de juicio cada información que leo. Tengo mis fuentes en las que creo con firmeza y ¿sabes por qué? Porque se trata de historiadores que se han preocupado de conocer nuestra historia sin distorsiones y nos la muestran con honestidad.

Supongo que, si sigues este blog, te pasará algo similar. En otra ocasión ya hemos hablado de otra curiosidad histórica.

Por eso, hoy te voy a hablar de 3 curiosidades que tienen relación con la historia.

Galeno. Una profesión hoy de héroes. ¿Quiénes eran los galenos?

Hasta el siglo XVIII, los médicos eran conocidos como galenos en honor al médico de los emperadores romanos, Galeno de Pérgamo, que también escribió tratados de anatomía y fisiología, por ejemplo, el tratado de terapéutica conocido como Ars Magna.

Como curiosidad sobre Galeno, el que da nombre al colectivo, diremos que preparaba medicamentos mediante la mezcla de plantas, el más conocido era el «teriaca» que fue un antídoto universal usado hasta el siglo XIX por contener opio.

¿Por qué los reyes españoles se casaban siempre en pueblecitos perdidos y poco relevantes de la geografía de nuestro país?

Podría existir una historia o incluso leyenda bonita, de cuento, que para algo son reyes. Sin embargo, la respuesta es mucho más antiestética de lo que puedas imaginar. Te digo más, es hasta tosca, pero muy en consonancia con dichos matrimonios que se celebraban por pura conveniencia. Teniendo en cuenta que todo eran contratos que encerraban negociaciones entre países y ninguno se realizaba por amor, ¿cuál piensas que podría ser el motivo?

Además, recuerda que se casaban siendo niños (muchas eran las veces que tenían que esperar hasta un par de años a que la esposa diera la bienvenida a la menarquía para consumar el matrimonio).

¿Lo tienes? Venga, un minuto más y damos la respuesta juntos.

Exacto: por dinero.

Así es la historia: Todo por dinero.

El lugar en el que se celebraba el matrimonio de los reyes estaba exento de pagar impuestos, por lo que el rey de turno, que normalmente andaba justo de parné, no podía prescindir de los impuestos de Madrid.

Por ejemplo, Felipe IV y su segunda esposa, Mariana de Austria, se casaron en Navalcarnero que era un pequeño pueblecito en la época.

Carlos II y Mª Luisa de Orleans celebraron sus nupcias en Quintanapalla, un pueblecito de Burgos.

¿Te gusta el Bloody Mary? A mí no, la verdad, pero tampoco importa. ¿Sabes de dónde viene el nombre del famoso cóctel?

Las historias de la Historia está donde menos te lo esperas, hasta cuando bebes. ¿Quién era Bloody Mary? Clic para tuitear

Deja que te cuente la historia muy brevemente. María Tudor fue la segunda esposa de nuestro Felipe II. Ya había alcanzado la buena de Mary la treintena cuando se desposó con nuestro rey siendo once años mayor que él. Además, era prima hermana de los padres de Felipe. El tema de las edades no ha sido un problema para los reyes a lo largo de la historia, pero sí la falta de gracia y en el caso de la inglesa hablamos de una mujer de huesos muy marcados, ojos pequeños y sin vida, con tendencia a la alopecia y que no sabía sonreír, al menos, pocos fueron los agraciados que pudieron percibir una mueca de lo que podría ser una sonrisa.

Aquí, la receta de una curiosidad con mucha historia.

Y ¿qué tiene que ver todo esto con el cóctel? Pues en verdad nada. Solo era para ponerte en situación y que te hagas una breve idea de cómo era la reina para contarte que, en realidad, este sobrenombre se lo pusieron sus compatriotas, los ingleses. María o Mary, como prefieras, practicaba un catolicismo exacerbado, lo que hizo que tuviera que sufrir consecutivas burlas.

De este modo, los buenos de los ingleses, sus compatriotas, comenzaron a lanzar la leyenda de que la reina de España era una sanguinaria, de ahí Bloody Mary, María la sanguinaria. ¿Por qué? Muy sencillo, por hacer lo mismo que todos los que tenían poder en la época: perseguir a los anglicanos (en este caso) para quemarlos en la hoguera inquisitorial. Fueron muchos los herejes a los que ejecutó, sin embargo, para desgracia de los ingleses, no fue más sanguinaria que su sucesora, su hermana la reina Isabel y a la que en tan alta estima tenían.

Para terminar una curiosidad de regalo.

¿Sabías que en España los reyes no son coronados?

No podemos hablar de coronación, sino de proclamación. En España, a diferencia de otras monarquías, no reciben la corona de manos de ningún obispo, sino que el ascenso al trono se lleva a cabo por medio de un acto de proclamación en las Cortes. La corona que podemos ver en la Sala del Trono del Palacio Real de Madrid, la encargó hacer el rey Carlos III a su platero y jamás ha decorado la cabeza de nuestros monarcas. Solo aparece, normalmente sobre cojín carmesí en la apertura de las Cortes y en la proclamación de los reyes Juan Carlos I y Felipe VI.

Te voy a recomendar dos libros por si quieres profundizar un poco más:

La Historia de España contada para escépticos y La familia del Prado, los dos de Juan Eslava Galán. Ambos puedes pedirlos en la librería Notting Hill para que te los envíen a casa.

Probablemente fueras conocedor de estos porqués, quizá los acabes de descubrir tras la lectura de estas líneas. En cualquier caso, me gustaría saber cuál ha llamado más tu atención.

Otra semana os hablaré de más curiosidades. Mientras tanto, te invito a suscribirte para que cada viernes seas el primero en recibir en tu correo el artículo de la semana.

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La censura y la literatura

Si pensamos en censura, pronto nos viene a la cabeza la censura relativa a nuestra historia más reciente. Sin embargo, a través de estas líneas voy a tratar de acercarte a la censura que realmente nos ocupa, la literaria, mediante un recorrido histórico comenzando en el Siglo de Oro español.

¿Qué es la censura literaria?

«Intervención que practica el censor en el contenido o en la forma de la obra, atendiendo a razones ideológicas, políticas o morales».

Ninguno de los grandes escritores del siglo XVII español creo que se librara de un modo u otro de la censura de su momento. De esa en la que la figura del censor estaba bien definida como persona física a la que todos los escritores de alguna manera temían. Me atrevería a decir que muy probablemente tuvieron pesadillas con las tachaduras en sus versos o fragmentos, así como con los conocidos «no se diga».

Los libros son poder. ¡Cuidado, te pueden hacer pensar! Clic para tuitear

Podemos citar a dos censores de comedias de la época, como Fray Juan Bautista Palacio que realizaba lecturas bastante superficiales y Navarro de Espinosa, fiscal de comedias de Madrid, que las examinaba minuciosamente como moralista severo y meticuloso.

Si hay una obra con la que podemos ejemplificar la censura de la que estamos hablando, es sin duda «El Lazarillo de Tormes». Un libro prohibido y buscado por la Inquisición debido a sus críticas a la Iglesia. Y ¿sabes cómo pudo sobrevivir para llegar a ser hoy una de las grandes obras de nuestra literatura? Escondido en las bibliotecas secretas tras falsas paredes. Esas que además se han convertido en el suculento recurso de muchas novelas.

Bien, volviendo a la novela citada, es interesante señalar el simbolismo oculto en la aparentemente inofensiva obra. En ella podemos encontrar infinidad de ataques al mundo eclesiástico y citaré para ejemplificar esto que afirmo el pasaje en el que Lázaro tuvo que entregar a uno de sus amos 30 maravedíes. Pero ¿por qué 30 y no 20 ó 40? Porque lo vendió como Judas a Jesús, por 30 monedas de plata.

Hay muchos, muchísimos más que te invito a que encuentres leyendo la obra de escritor anónimo que tantos motivos aportó a los censores para que declararan su prohibición. Eso sí, debes leerla con la mentalidad de la época para que no te chirríe esta censura.

Y como es condición del ser humano que lo prohibido atrae o llama nuestra atención de manera especial, «El Lazarillo» fue guardado y escondido para llegar hasta nuestros días.

Muchas son las obras prohibidas o censuradas a lo largo de la historia y no solo en nuestro país. Y precisamente este tema ha llevado a grandes escritores a recurrir a los pseudónimos para evitar represalias.

Incluso el rey Felipe II, allá por el siglo XVI dictó una ley para prohibir la publicación de libros anónimos. La finalidad no era otra que hacer responsable al autor de las ideas que plasmaba en el libro.

Los motivos por los que se censuraban extractos, versos, pasajes o incluso libros enteros encontraban su justificación en diversas parcelas: políticas, religiosas o morales. Incluso hoy en algunos países, «Harry Potter» ha sido censurado por sus hechizos al considerarlos reales.

Dentro de la censura política, podemos citar obras como «Rebelión en la granja» de George Orwell por su fuerte crítica a las élites de poder o las «Obras completas» de Cortázar. Este autor fue incluido en la lista negra de la dictadura militar en Argentina.

Dentro de la censura de la Iglesia, encontramos obras tan clarificantes como «Justina» donde el Marqués de Sade, además de narrar desgracias y perversiones sexuales, demuestra que la vida religiosa no garantiza una vida buena.

Otra de las obras censuradas, que además está considerada hoy quizá como la mejor novela española decimonónica es «La Regenta» de Clarín. Una censura motivada por el marcado anticlericalismo y la denuncia de la hipocresía en la sociedad de provincias.

Pero ¿qué pasa hoy? En la actualidad no contamos con la figura del censor que hemos hablado en la época áurea, entonces ¿existe hoy la censura?

Para poder ofrecer una aportación lo más fidedigna, he hablado con la editora Sylvia Martínez de la editorial Esstudio Ediciones.

Una editorial de confianza.

Syvia afirma que hoy no existe la censura editorial, sí la autocensura. Las editoriales son las que deciden qué tipo de libros editan y cuáles no. En el caso de Esstudio Ediciones, huyen de las apologías en general, aplicando básicamente la lógica y la legalidad. Podemos poner como ejemplo el terrorismo o machismo.

También hay casos en los que se les presentan libros soeces que intentan limar y pulir previamente con el autor. Porque hay que ser muy cautos y tener en cuenta que la censura puede venir por parte del distribuidor, es decir, si a esta parte tan importante del engranaje les vienen críticas o llamadas de atención sobre alguno de los libros que distribuyen, los eliminan de la lista de pedidos a las editoriales.

En definitiva, hoy la censura no atiende tanto a criterios políticos o religiosos, sí a las ventas.

Al comenzar a redactar este artículo, mi pensamiento era claro: lo prohibido vende. En mi mente, dos ejemplos claros: «Patria» de Aranguren y «Letizia, la reina impaciente» de Leonardo Faccio.

Ambos libros son éxito de ventas precisamente por ser perseguidos o cuestionados. En el caso del último, desde que se anunció su publicación en 2017 no ha visto la luz hasta 2020.

¿Podemos decir que lo prohibido vende?

Sylvia es tajante: no. Y me explica que si vende es por el bombo y platillo que le dan en los medios, por el morbo que provoca en la gente, por su actualidad. Generan una expectativa que se traduce en posteriores ventas elevadas.

¿A qué debe temer hoy un escritor en este sentido? Pues sin duda a las redes sociales, a Internet. Debes evitar ser baneado, porque entonces no hace falta que te cuente más. No existes, así, sin más.

Banear: expulsar o bloquear a un usuario.

Para concluir podríamos decir que los escritores vivimos hoy en un período relajado. Contamos con diversas maneras de publicación y de hacer llegar nuestras obras al público, sin embargo, no debemos quitar la vista de las redes sociales. Lo que en ellas se diga de nosotros puede llegar más lejos que nuestra propia obra.

Me gustaría terminar proponiéndote un reto. Como estoy segura de que no has leído todas las obras que he mencionado a lo largo de estas líneas, te animo a que elijas la que más llame tu atención y la adquieras en una librería. Sí, ese comercio local que tanto está sufriendo esta crisis sanitaria y económica en la que todos nos vemos envueltos. No solo hay que ayudar a los bares, que también.

Verás, los libros nos han acompañado durante estos dos largos meses y siguen haciéndolo. Son la verdadera cultura. Te pondré un ejemplo. En el hospital de Ifema, una enfermera tuvo la idea más original, brillante y significativa de todo este periodo: abrir una biblioteca para los enfermos, la biblioteca Resistiré. No pidieron películas, ni vídeos de ánimo ni televisiones. No, pedían libros para entretener a los enfermos, para evadirlos de la situación que vivían y del lugar en el que estaban. En definitiva, solicitaban cultura.

Ahora es el momento de devolverles el favor y puedes hacerlo comprando en las librerías de siempre. Yo te propongo la librería Notting Hill de Alcalá de Henares. Un lugar al que si vas una vez, querrás volver. Además, te enviarán los libros a tu casa al igual que los grandes centros comerciales o plataformas de compra.

Una librería con encanto.

Notting Hill Bookshop.

Plaza de los Santos Niños 5, 28801. Alcalá de Henares, Madrid.

¿Te animas?

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Entrevista a la escritora Ayanta Barilli.

Tras más de cincuenta días y después de que nos hayan robado el mes de abril, comienza mayo empujando a una primavera que se nos presenta de esperanza.

Nos hemos quedado sin la celebración tradicional del Día del Libro y también echaremos de menos nuestras ferias.

Por fortuna, mientras existan artistas, la cultura no nos la puede robar nadie. No podrás negar que el arte ha sido y es uno de los pilares fundamentales de este confinamiento. Pero si hacemos referencia a los artistas, hay que hablar de una mujer que representa y engloba la figura del artista.

Hoy visita el blog Ayanta Barilli.

¿Quién es Ayanta Barilli?

Una persona con una sensibilidad especial para la literatura, cine, hacia algún tipo de música (no toda). Siento que tengo que desarrollar estas facetas, porque así me lo han enseñado en mi familia que es uno de mis principales alimentos.

Un mar violeta oscuro es una novela narrada por una mujer orgullosa de las mujeres que marcaron su vida: bisabuela, abuela y madre. O lo que es lo mismo: Elvira, Ángela y Caterina. Pero también que reconoce los errores. ¿Es así? ¿Por qué decidiste escribirla y abrirte en canal mostrando al mundo esa parcela tan privada?

Estoy orgullosa, pero eso no quiere decir que estemos exentos de los errores. Hay que reflexionar sobre ellos para mejorar, porque la vida es un camino de aprendizaje.

Y relatar la historia de quienes me fascinaron también es analizar las piedras con las que se encontraron. Qué puedo aprender de quienes me precedieron. Somos como las piedras de Pulgarcito; las familias somos el fruto de todo lo que se vive. Y muchas veces no preguntamos, no indagamos sobre nuestros antepasados. Hay una falta de conciencia y tenemos que saber que lo que eres no te lo debes solo a ti.

Una novela que desprende sentimientos y emociones en cada página.

Un mar violeta oscuro, ¿por qué este título?

El mar es el de mi infancia, además uno de los lugares geográficos de la novela y que enmarca las primeras luces de recuerdos. Es el mar donde se concentran mis miedos y la belleza que hay en mí.

Pero el título ha ido cambiando, ha pasado por varias posibilidades. Incluso la novela estuvo mucho tiempo sin título hasta que apareció un día.

El lugar en el que escribes.

Por épocas. Casi siempre en casa. Escribo en mi buhardilla donde tengo una mesa debajo de un tragaluz. Es un sitio muy bonito. También en la cocina y corrijo en el sofá.

En verano en el patio de mi casa. Estoy mucho tiempo fuera.

Y en Tellaro, mi pueblo en Italia, en una terraza de un bar que da al mar y allí puedo escribir durante horas. Pero es el único sitio fuera de casa en el que puedo escribir.

¿Con cuál de las tres protagonistas te sientes más identificada o eres más parecida? Si lo prefieres, ¿qué tiene Ayanta de cada una?

Me he ido sintiendo identificada con todas según desarrollaba su historia. Fui siendo cada una, aunque mi madre fue la más difícil emocionalmente. Tuve que recuperar la imagen dolorosamente perdida.

Hay que reflexionar sobre los errores para mejorar, porque la vida es un camino de aprendizaje. @BarilliAyanta Clic para tuitear

Dame una exclusiva.

¿Una exclusiva literaria? Pues estoy escribiendo una nueva novela de la que quizá lleve la mitad. Pero ni idea de lo que estoy haciendo, hasta que no acabe no sé nada nunca. De verdad.

Son muchos los escritores noveles que nos leen, por eso, esta pregunta es para ellos. Un mar violeta oscuro ha sido finalista del premio Planeta. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Les recomendarías presentarse a premios literarios?

En España hay muchos premios relevantes que pueden ser una gran ventana.

Mi experiencia fue insólita, creo que soy la primera escritora que queda finalista en el premio siendo novel. Por lo que puedo decir que posible.

Yo presenté la novela a varios premios y editoriales, siempre con un pseudónimo y cambiando todos los nombres de los personajes para que no me pillaran. No quería que se supiera quién era, ni se me pudiera relacionar con mi padre, Fernando Sánchez Dragó.

¿Tienes agente literario?

No tengo porque no había publicado antes. Después de enviar la novela a varias editoriales tuve que esperar un año a que me respondieran. Había perdido la esperanza ya, la verdad. Pensé que no era una obra que pudiera interesar. Y aproximadamente después de un año, me llamaron. No me lo creía, porque había perdido ya toda esperanza, incluso me había olvidado.

Sostienes que las mujeres Barilli no han sabido elegir bien a sus parejas. Crees que ellos no eran apropiados excepto tu padre. Con él te muestras complaciente. Por eso, me sorprende, bueno no me sorprende porque las hijas adoramos a nuestros padres por lo general , pero esto ya es una interpretación personal.

Bueno, es que ellos vivieron una etapa divertidísima. Los dos fueron cómplices de su dicha y su desdicha. Analizo una época curiosa, que ha tenido cosas muy graciosas y otras que han sido locuras. Pero fue una relación en la que no existió el maltrato, compartieron una revolución entre los años 60 y 70 en la que llevaron a cabo experimentos más o menos logrados.

Los otros no fueron acertados, incluso eran peligrosos. Además, no hay que olvidar que mi padre fue solo una parte de la vida de Caterina, después llegó Pietro.

Estoy preocupada. Veo que las escritoras a las que admiro tenéis todas gato. ¿Existe alguna relación entre el gato y el éxito? ¿Traen buena suerte?

¡Yo tengo dos gatos! Para mí, el gato es casa, es hogar. Son una fuente de energía extraña que solo poseen ellos.

Es el gato el que te elige y llega cuando quiere; en momentos de lectura, de escritura…

Da la sensación de que en ocasiones escribes para ti. Incluso para tu familia o las personas que te conocen, pero ¿pensabas en el lector mientras escribías o era más un ejercicio de reflexión familiar o un homenaje a tu madre?

Claro que pensaba en el lector. Todo el tiempo. Tuve miedo también a cómo iba a reaccionar mi familia ya que hago públicas muchas cosas que pertenecen al ámbito privado. Pero quería universalizar algo tan íntimo porque es un ejercicio de compartir. Lo que me pasa a mí es lo que nos ocurre a todos.

Y toda mi familia ha leído la novela y le ha gustado. Solo hay una persona que no lo ha hecho, mi tía Carlota, porque para ella es doloroso. Tiene 84 años. Pero, aunque no lo ha leído me ha acompañado a todas las presentaciones, ha atendido hasta a los periodistas, me ha apoyado y me ha dado su cariño y con eso me basta.

El test de Sonia

Té o café: Té.

Como escritora es necesario: disciplina y concentración.

Si fueras un personaje de novela serías: Ana Karenina.

Ahora estás leyendo: Martin Eden de Jack London y el último de Zoe Valdés Pájaro lindo de la madrugá.

Lo mejor de Ayanta: la fortaleza.

Lo peor: la frialdad. (se lo ha pensado mucho y no me la imagino)

Charlando con Ayanta he descubierto a una mujer que disfruta navegando entre las olas de la cultura, que ama su trabajo y es tan respetuosa como inteligente. El bagaje cultural que posee no tiene límites, ella representa con dulzura todo el talento y también atrevimiento de los Barilli así como el conocimiento heredado del lazo paterno.

Reconoce que es fuerte y puede llegar a ser fría, aunque en ese papel, yo no me la imagino.

Gracias Ayanta por atender mi llamada, por regalarme una charla que quedará en mí siempre guardada.

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