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Diario de un amor confinado (III)

Dicen que la realidad supera en ocasiones a la imaginación. Podemos constatar que así es tras vivir tres meses completamente encerrados para protegernos de un virus al que ni vemos ni queremos ver.

Diario de un amor confinado es una novela romántica donde tanto el contexto como los diferentes tipos de amor y relaciones personales se ajustan a la más estricta realidad.

Aquí puedes leer las dos entradas anteriores:

Diario de un amor confinado (I)

Diario de un amor confinado (II)

Lunes 16 de marzo de 2020

Hoy he vuelto al supermercado. Confieso que no necesitaba nada porque el otro día compré más cosas de las que podré comer en toda la cuarentena. Reconozco que la presión me influyó. La gente arrasaba las estanterías de manera enfermiza llenando los carros de ¡rollos de papel higiénico! ¿Para qué? Quizá sea un repelente del virus, si llenas tu casa de papel, el virus no podrá entrar.

¿Para qué he ido entonces a ese lugar que hasta el sábado me repelía? No puedo escribir un diario, que en principio solo leeré yo, mintiendo. Quizá algún día alguien más se asome por él porque me atreva a publicarlo. Mejor aún, quizá, me lo pida una editorial importante o revista y no pueda negarme. Bueno que me desvío y no me respondo. Sí, fui al supermercado para ver al chico sin nombre de momento.

No estaba. Lo he buscado en cada pasillo: carne, pescado, lácteos, pastas, perfumería. ¡Hasta he probado cuatro colonias por si aparecía! He estado a medio minuto de que el tipo de seguridad me echara por permanecer más tiempo del debido en el establecimiento.

Hoy día de mierda. No lo conozco, pero tengo necesidad de verlo.

Lo único bueno ha sido la cerveza virtual que hemos tomado las chicas.

Mañana volveré y si me lo encuentro, le daré mi teléfono.

Ah, y descubriré su nombre.

Fallecidos por covid-19: 21.

Martes 17 de marzo de 2020

Hoy he pasado todo el día escribiendo el artículo del viernes para la revista y he comido con Mara y Silvia. Mientras veíamos las desalentadoras noticias con los terribles datos que han terminado dejándonos mal cuerpo.

Por la tarde he bajado a la farmacia a comprar paracetamol y mascarillas. Misión imposible esto último: agotadas. No hay ni en el mercado negro.

Sigo pensando en él, no puedo olvidarme de esa sonrisa perfecta. Seguro que se ha hecho un blanqueamiento de dientes como el de Mara del verano pasado. ¿Cómo se llamaba? Ah sí, Zoom, como la aplicación.

Fallecidos: 182.

Miércoles 18 de marzo de 2020

Esta casa se me va a caer encima un día. Mis pesadillas se harán realidad. No soporto la soledad.

Voy a ducharme y bajaré al súper. Quizá haya suerte y me encuentre con el chico sin nombre de momento. Empiezo a sospechar que no es amor sino obsesión. Claro que no puede ser amor, el amor es mucho más fuerte, sobre todo, aparece cuando hay una persona o incluso animal que recibe y da. Lo sé, me estoy volviendo loca.

He vuelto del súper. Necesito escribirlo. Estoy feliz, muy feliz. Max, se llama Max.

—He vuelto a verlo —les dije a las chicas en cuando nos conectamos las cinco a la videollamada.

—Uhhhh, tu vida amorosa es un parque de atracciones, ¿eh? —dijo Silvia.

—Sí, pero la parte infantil —añadió Paz y todas reímos.

—Max, el chico sin nombre de momento se llama Max —dije del tirón, sin respirar y apretando los ojos cerrados.

—No jodas, tía. ¿Le has preguntado cómo se llama? Por favor, cuenta cómo ha sido. Esto es muy fuerte, todos confinados y tú ligando en el súper —dijo Raquel riendo con fuerza.

—Os basta con el nombre. Prometí que me enteraría y lo he hecho. Lo importante es que desde que lo vi no he vuelto a pensar en Rafa. Max ha cerrado una etapa de mi vida. Y mañana hemos quedado en la panadería del Gastamenos.

—No me lo puedo creer. Vuestra primera cita será entre panes recién horneados y tartas congeladas de Winnie de Pooh —rio Silvia.

Decidí que no les contaría, al menos por el momento, cómo descubrí su nombre y le di mi teléfono. Bastantes risas les había regalado ya hoy.

Por fin Valery ha descubierto que el chico sin nombre de momento se llama Max. Lo que todavía no sabe es que les va a cambiar la vida más de lo que jamás pudieron imaginar. Si quieres saber cómo continúa Diario de un amor confinado, suscríbete al blog para recibir en tu correo la siguiente entrega el próximo viernes. Mientras, puedes leer mi novela En los ojos del rey y descubrir los entresijos de la vida y reinado del bisabuelo de nuestro rey. Si pensabas que la monarquía está protagonizando su papel más escandaloso, estás muy equivocado.

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Diario de un amor confinado (II)

Esta semana, puedes seguir leyendo mi nueva novela en el blog. Pincha aquí para leer el principio.

Sábado 14 de marzo de 2020

Mi frigorífico hace eco. Soy muy poco mañosa en la cocina. Rafa, sin embargo, cocinaba fenomenal, por eso, cuando nos dividimos las tareas domésticas al comenzar la convivencia, decidió que lo lógico sería que también se encargara de hacer la compra.

Esto tiene que cambiar, no puedo pasar toda la vida lamentándome, las chicas tienen razón. Rafa es pasado. Yo soy joven y no estoy mal, aunque hace tiempo que dejé de ir al gimnasio, tanto que no recuerdo si llegué a ir, y no ayudo mucho con la alimentación. Hace exactamente seis meses y tres días que solo consumo comida basura y, además, sin horarios.

Pero ya está bien. Hoy comienza mi nueva vida y voy a empezar por la alimentación. Ahora mismo bajaré al súper para hacer una gran compra. Total, es a lo único que puedo salir y me ahoga demasiado esta casa sin su presencia.

Domingo 15 de marzo de 2020

—Pero qué horas son estas de llamar, tía. —No podía esperar un saludo más efusivo de Paz a esas horas. Yo lo sabía—. Pero si solo son las siete de la mañana. Espera, ¿has intentado suicidarte? —preguntó sobresaltada. Es como si la viera, seguro que habría pegado un salto de la cama y estaría dando vueltas por la habitación asustada mientras esperaba que yo pronunciara alguna palabra que la pudiera tranquilizar. Ah, esta pregunta tiene una explicación de peso y es que la última vez que la llamé a horas que ella define como indecentes (lo que sucedía bastante a menudo desde que se hizo oficial mi separación), me hizo prometerle que jamás de los jamases la llamaría antes de las diez de la mañana. Solo había una excepción, que hubiera intentado quitarme la vida y en el último momento me hubiera arrepentido. Entonces sí podía llamarla, que para algo era mi mejor amiga.

—Tranquila, estoy bien. Pero es importante lo que tengo que decirte. Espera, que te hago una videollamada.

También añadí a la conversación a Mara, diminutivo de Maravillas, otra que también se unió a la moda del cambio de nombre durante la adolescencia, a Silvia y a Raquel.

—Bueno, chicas, ahora que estamos todas tengo que daros una noticia. Ayer decidí que daba el pistoletazo de salida a mi nueva vida y fui al supermercado a hacer una compra en condiciones, nada de procesados y comida basura —comencé.

—Sí que es una gran noticia, una primicia diría. Pero por tu bien, dime que hay alguna una razón relevante para que os esté intuyendo la cara tras las legañas —pidió Raquel.

—He conocido a un chico —dije pronunciando cada palabra del tirón, sin respirar y apretando los ojos cerrados.

—¿Dónde?

—¿Cuándo?

—¿Cómo se llama?

—En el Gastamenos. Ayer haciendo la compra de la que os he hablado y no sé su nombre.

—Vale, confirmado. Estás fatal. La separación te está afectando más de lo que creía —dijo Mara.

—No lo entendéis, me he enamorado de ese chico. Pensaba que no podría volver a enamorarme. Es más, creí que jamás podría sentir nada parecido por otro hombre que no fuera Rafa. Y desde que lo he visto ya no se me va de la cabeza. Nunca me había mirado así un tío —insistí.

—A ver, Valery, cariño, ¿cómo te lo digo? De las cinco, tú eres la idealista, la abanderada del amor cortés, la monógama. Estamos de acuerdo, pero esto ya es demasiado —dijo Silvia.

—No me crees, vale. Está bien. Os demostraré que me he enamorado y a ese chico sin nombre de momento, yo le he gustado —dije.

—A ese chico sin nombre de momento lo que le ha gustado son esas tetas que te regaló Rafa. Sube el teléfono, por favor, que las veo más a ellas que a ti en la pantalla —me pidió Paz.

Todas reímos y terminamos desayunando juntas, aunque cada una desde su casa. Esta modalidad tenía toda la pinta de que se iba a convertir ya en una costumbre.

No olvides suscribirte para recibir en tu correo cada viernes una nueva entrega o un nuevo artículo. También puedes pasar los días de verano sumergido en una de las mejores intrigas palaciegas de nuestra historia más reciente, el reinado de Alfonso XIII, el abuelo de nuestro rey emérito. Amantes, bastardos, sicalipsis… Todo ello contado por el rey en primera persona en mi novela En los ojos del rey.

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Diario de un amor confinado (I)

Hoy os traigo un regalo. Quiero compartir con todos los lectores, mi última novela, «Diario de un amor confinado». Una novela romántica que se gestó de la manera más imprevista y nació tras un periodo tan complicado como atípico.

¿Te has planteado cómo ha sido el amor entre parejas que no conviven y han respetado el confinamiento? ¿Qué papel han desempeñado las nuevas tecnologías? Quizá hayas sido una de ellas y te sientas identificado con alguna de las protagonistas de la novela.

Valery, Mara, Silvia, Paz y Raquel, cinco mujeres y cinco maneras distintas de entender el amor en un momento difícil que pasará a la historia.

El año 2020 nunca lo olvidaremos, estará marcado en los calendarios de todo el mundo. En mayor o menor medida será un hito en la historia de la humanidad.

Por desgracia, dejará huella solo en una parte de la población, porque la otra tiende al olvido con facilidad. Más pronto que tarde, con el buen tiempo y las vacaciones, muchos serán los que entierren estos meses en el baúl de los recuerdos olvidados.

Este no es un libro para juzgar a nadie, sí para desenterrar alguna sonrisa entre tantas lágrimas vertidas. ¿Cómo? Mostrando los diferentes tipos de amor entre parejas que no conviven. Todo ello, dentro de un momento tan atípico como complicado.

El amor en época de confinamiento.

Prólogo

Soy Valeria, aunque mis amigas me conocen como Valery por la típica tontería adolescente.

Como periodista me encanta escribir, pero no soy una escritora de éxito como tantas compañeras de mi generación, tampoco escribo reportajes para periódicos relevantes ni mucho menos tengo un programa diario. Desde hace algo más de cinco años escribo para una revista de moda y decoración un artículo semanal, además tengo una sección una vez por semana en el canal «Cosas de hogar». Como dice mi mejor amiga, Paz, soy la chica de la semana.

Desde mi primer día en la facultad acostumbro a escribir un diario. Cada noche, antes de acostarme, plasmo por escrito las impresiones del día, las anécdotas o las desgracias. Últimamente mi vida no es muy interesante.

Es importante que te hable de Rafa. Nos conocimos en la universidad y nos hicimos inseparables. Bueno, inseparables no es la palabra adecuada, porque ahora estamos separados. No llegamos a casarnos porque no creo en las bodas de cuento de hadas y mucho menos en el matrimonio, pero en cuanto terminamos la carrera nos fuimos a vivir juntos. Tras seis años de convivencia el amor se desgastó, se rompió de tanto usarlo, qué sé yo. En realidad, sí lo sé. Me coronó como a una reina. Lo peor es que lo hizo con una joven colaboradora de un programa de corazón del que era director.

Cuando creía que mi mundo no se podía desmoronar más y no podría sentirme más sola, empezaron a llegar noticias inquietantes de un extraño virus que tenía su origen en China y que comenzaba a hacer acto de presencia en Europa: el Covid-19. Cada vez se escuchaban más y más datos de posibles reacciones por parte de nuestro Gobierno, pero no se llegaban a materializar. No sé si por mi condición de periodista, por miedo, por curiosidad o por simple aburrimiento —te recuerdo que no tenía nada mejor que hacer— cada noche leía todas las noticias que se publicaban sobre Italia, que iba a la cabeza de Europa en contagios, para contrastar datos. Estaba segura de que España viviría una trayectoria muy parecida a la de nuestros amigos italianos. No entendía cuál era el motivo por el que no estábamos actuando ya.

Al final, ocurrieron cosas, de hecho, una cantidad ingente. No solo al país, sino también a mí. Viví situaciones que jamás hubiera imaginado. Mis amigas también sufrieron un cambio radical en sus vidas.

Me encantaría salir de este anonimato periodístico en el que me encuentro. No hace falta que te diga que mi sueño sería ser famosa, que me conocieran por la calle por mi profesión. Hubo un momento de mi vida en el que me hubiera conformado hasta con ser colaboradora de un programa de corazón. Es por este motivo por el que me atrevo a compartir con todos vosotros mi historia y también la de las personas que más quiero y que nunca me han fallado: mis mejores amigas. Gracias a ellas es posible que, algún día, este diario lo veas convertido en libro. Al fin y al cabo, está de moda vender la vida personal.

Viernes 13 de marzo de 2020

Primero fueron los niños. Se cerraron los colegios. Dicen que los niños son los principales focos de expansión del virus. Hoy ya es oficial, los rumores se hacen realidad. El Gobierno declara el estado de alarma. Y mi alarma interna se dispara entonces. Esto parece más grave de lo que nos quieren hacer ver. ¿Nos estarán diciendo la verdad? Siento miedo, mucho. No tengo claro qué puedo hacer y qué no. He llamado a Paz. Ella también vive sola, me refiero a que no comparte casa con su pareja, porque sí que vive con las dos hijas que tuvo con su ex marido. Su motivo es diferente al mío, en su caso ha sido ella quien ha decidido que cada uno tenga su lugar. No soporta compartir espacio con un tío, según sus palabras.

—Hola, guapérrima. ¿Qué te cuentas?

—Hola, Paz. ¿Lo has visto? Estamos en estado de alarma. Qué fuerte.

—Ya te digo. Tarde me parece, no te creas.

—Estoy un poco asustada y esto me desestabiliza. Vuelvo a echar de menos a Rafa.

—Joder, nena, que lo estabas superando. No retrocedas. Es un cabrón, olvídate de él, sabes que te mereces algo mejor que al rey de la pasión.

—Lo sé, lo sé, pero es que me siento perdida sin él después de tanto tiempo juntos —intenté justificarme.

Llamar a Paz era la clave, porque siempre sabía qué tecla tocar. Al final, terminamos las dos riendo a carcajadas mientras tomábamos una copa online.

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Si prefieres la novela histórica, una buena opción es En los ojos del rey.

Entrevista a Lorena Franco

Si nuestro anterior entrevistado nos invitó a reír, la entrevistada de hoy nos llevará a vivir momentos de tensión e intriga a través de sus novelas. Comenzamos el mes de julio con una entrevista a una mujer triunfadora. Ella es protagonista de las historias de otros en la pequeña pantalla y la creadora de sus propios personajes en sus novelas. Hoy visita el blog la escritora Lorena Franco.

¿Quién es Lorena Franco?

Actriz desde los veinte y escritora en la sombra desde la adolescencia que, un buen día, decidió sacar del cajón algunos de sus títulos y lanzarlos al mundo a través de Amazon. Actualmente, publico con editorial Planeta y mi último título es «El último verano de Silvia Blanch».

El último verano de Silvia Blanch.

Actriz, presentadora y, un buen día, desembarcas en el mundo literario a lo grande. Cuéntame cómo fue el momento en el que tomas la decisión de empezar a escribir y tu posterior llegada a la editorial Planeta.

Ávida lectora desde que tengo uso de razón, un día me senté a escribir y no he podido dejar de hacerlo. Escribir, más que una decisión, es una necesidad. Siempre tengo una historia en mente que necesito contar.

El paso más complicado fue decidir publicar y así lo hice en diciembre de 2015, decantándome por la autopublicación en Amazon, una plataforma que lanza a los autores, tanto en digital como en papel a todo el mundo, que fue lo que más me atrajo. Para mí era un hobby, compaginaba la escritura con mi trabajo como actriz y nunca pensé que al final esa afición se convertiría en mi trabajo principal.

A veces, no tener una meta marcada y, por lo tanto, vivir esta profesión sin presiones, te ayuda a disfrutar más del camino, dejar que todo fluya y aprovechar cada oportunidad que se vaya presentando sin que la hayas esperado.

La viajera del tiempo.

En 2016 mi novena novela «La viajera del tiempo» fue finalista en el Premio Literario de Amazon, de ahí surgieron oportunidades editoriales que nunca busqué, pero que aproveché y hasta hoy. El 11 de febrero de 2020 salió a la luz «El último verano de Silvia Blanch» con editorial Planeta, la editorial con la que todo autor sueña con publicar. Es un privilegio formar parte de esta gran familia.

Mujer polifacética con éxito en todo. Pero para ti, ¿cuál es el mayor éxito que has conseguido?

Mi familia. Para mí, el éxito es ver felices a mis hijos.

Tienes publicadas más de quince novelas, ¿cuál es la niña bonita?

Tengo dos muy distintas entre sí. La niña bonita es «Perdida en el tiempo», un viaje en el tiempo al Brooklyn de los años 60 y «El último verano de Silvia Blanch» por lo mucho que disfruté escribiéndola.

@byLorenaFranco No tener una meta marcada y vivir esta profesión sin pretensiones te ayuda a disfrutar más el camino. Clic para tuitear
Perdida en el tiempo

La novela que más te ha costado escribir.

En realidad, tengo la suerte de que las historias, al tenerlas tan claras, fluyen muy bien, pero sin duda la más compleja es «Perdida en el tiempo». Fue todo un reto.

Los personajes del thriller «Ella lo sabe» también me lo pusieron difícil a veces, así como la personalidad de la protagonista en «La verdad de Anna Guirao», pero al final, cuando trabajas en una de tus pasiones, todo acaba saliendo.

¿Dónde escribes? Y ¿cuándo?

Aquí es donde nacen las historias de Lorena Franco.

En mi despacho con vistas a las montañas y con la banda sonora de pajaritos cantando de fondo. Soy incapaz de escribir en portátil. Me encanta ver a los escritores dándole a la tecla en cafeterías o mientras viajan, pero yo he desistido. Necesito un lugar fijo y ordenador de mesa para trabajar.

Lo de cuándo es complicado teniendo cuatro hijos, así que, aunque intento escribir por las mañanas, a veces no me es posible y mucho menos tener un horario fijo, porque cada día es distinto. El rato que aprovecho más es de 20:30 a 22h aproximadamente, cuando la casa está más silenciosa y tranquila.

¿Quiénes son tus referentes literarios?

Patricia Highsmith, Agatha Christie, Joël Dicker, Gillian Flynn… la lista es larga.

Este blog lo siguen muchas personas que se están adentrando en el mundo de la escritura, ¿qué consejo le darías a un escritor novel para publicar?

Que estudie las opciones y consulte con la almohada con cuál se siente más identificado. El camino de la autopublicación en Amazon, por ejemplo, y hablo de esta plataforma porque es la más potente, te da a conocer no solo a los lectores sino también a agentes literarios y editores, en el caso de que tu sueño sea publicar con editorial y no ir por libre.

También es muy importante dar con la editorial correcta donde tu estilo encaje. Si, directamente, no te planteas la autopublicación para empezar, antes de presentar tu manuscrito a una editorial yo aconsejo encontrar un agente literario que crea en ti y en tu obra para que te represente y te mueva como autor.

¿Me das una exclusiva?

Siempre estoy escribiendo, enlazo una novela con otra y así llevo cinco años. Si todo va bien, a principios de 2021 publicaré un thriller con editorial Planeta, deseando que lo disfrutéis tanto como lo he disfrutado yo. 

¿Qué te hubiera gustado que te preguntara, pero no lo he hecho? Dame también la respuesta, por favor.

¿Qué libro te llevarías a una isla desierta?

«Los renglones torcidos de Dios» de Torcuato Luca de Tena.

EL TEST DE SONIA

Té o café: Café. Siempre.

Si fueras un personaje literario, serías: Claire Randal (Outlander).

Ahora estás leyendo: «El enigma de la habitación 622» de Joël Dicker.

Lorena es: Inquieta y decidida.

Lo que más detestas: la maldad.

Lorena, gracias por tu tiempo. Ha sido un placer que visites el blog y ya nos tienes impacientes esperando esa nueva novela.

Lorena Franco, una mujer que acaricia el éxito profesional y llega a nuestros hogares para adentrarnos en otras vidas, en nuevas historias, bien a través de la pequeña pantalla, bien mediante sus propias historias convertidas en novela.

Una mujer cuyo mayor éxito es su familia.

Recuerda suscribirte al blog para recibir cada viernes un nuevo artículo en tu correo y si te gusta la novela histórica «En los ojos del rey» donde te adentrarás en la vida íntima y reinado del rey Alfonso XIII.

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Ni Sofía ni Letizia. Edelmira.

Ni Sofía ni Letizia. Edelmira. Ella debería haber sido nuestra reina y la historia entonces sería diferente. Ni rifirrafe en Palma, ni Noos, ni Froilanes. Pero seguro que disfrutaríamos de otros acontecimientos protagonizadas por otros personajes.

La vida es caprichosa y los devenires históricos hacen que nada haya seguro. Si el azar no hubiera obligado a escribir la historia como la conocemos, jamás hubiéramos hablado de Sofía y mucho menos de Letizia.

Rebobinemos. Viajemos en el tiempo hasta principios del siglo XX. ¿Me acompañas? Pues vamos.

Bienvenido al reinado de Alfonso XIII, el reinado más sicalíptico. Este rey, el último Borbón que habitó el Palacio Real de Madrid, se casó con la princesa inglesa Victoria Eugenia de Battemberg, portadora de la hemofilia por rama materna; es decir, enfermedad de la sangre que es hereditaria y que impide coagular con normalidad.

El primer hijo del matrimonio y, por tanto, Príncipe de Asturias, Alfonso de Borbón y Battemberg, nació hemofílico lo que lo privó de una vida normal, siempre enfermo y débil.

Con la llegada de la II República a España, quizá gracias a la huida del Borbón, aunque tampoco sabemos qué habría sucedido de haberse quedado, la familia real se exilió en Suiza. En un sanatorio en el que se encontraba ingresado el Príncipe, conoció a la cubana Edelmira Sampedro y se enamoraron perdidamente.

Edelmira Sampedro

Por supuesto, no hay nada normal en la vida de estos personajes (me refiero a personaje histórico). Ya en el exilio y en plena República, el ex rey todavía vivía como si lo fuera, no solo porque viviera a cuerpo de rey, sino porque sentía como si lo siguiera siendo. De ahí que se negara en rotundo a que el matrimonio del heredero fuera un matrimonio morganático, esto es, entre dos personas de rango social diferente.

Si Bourbon hubiera sido rey, nos hubiéramos perdido el rifirrafe de Palma. Clic para tuitear

Edelmira no pertenecía a la realeza, por eso, el príncipe renunció a sus derechos dinásticos para casarse con la cubana. La pareja contrajo matrimonio en Lausana, Suiza, en junio de 1933 y le puso fin en 1937, ¿sin descendencia?

Según nos ha llegado la historia, el matrimonio no tuvo hijos; sin embargo, pasados los años y tras vivir España una república, una Guerra Civil y una dictadura, vuelve la monarquía con el Borbón del tercer hijo de Alfonso XIII. Alfonsito (Príncipe de Asturias) había muerto, al segundogénito, Jaime, que era sordomudo también lo obligaron a renunciar a sus derechos dinásticos pasando el turno al tercero que casualmente era el sano, Juan. Pero Franco decidió torear o capear a este Borbón y le quitó a su primogénito para convertirlo en heredero. De esta manera, se restauró la monarquía con el rey elegido, no con el que tocaba. Como consecuencia, las consortes desde la restauración después del franquismo han sido Sofía y Letizia.

Insisto, no debería haber sido así. Ni Sofía ni Letizia. Edelmira.

Un momento. Vamos a parar.

¿No tuvieron descendencia Alfonso (el que hubiera sido el XIV) y Edelmira?

Me chirrían varias cosas, pero vamos por partes.

Tras el divorcio, el conde de Covadonga (título que le concedió el rey una vez que renunció a sus derechos dinásticos) se volvió a casar. Por el contrario, Edelmira no rehízo nunca su vida sentimental.

El rey por derecho a pataleta, no había asistido a la boda de su hijo, pero para la familia real Edelmira fue la única mujer reconocida del príncipe, incluso mejoraron las relaciones con ella una vez fallecido el hijo. Esto sí que resulta sorprendente si es que no hay algo más. También era apodada familiarmente como la “Puchunga”, que en cubano viene a ser algo así como “mi amor”.

El exiliado Alfonso XIII, a quien no le tembló el pulso a la hora de quitarse de en medio a sus dos hijos tullidos, como si de un hombre de hielo se tratara, entregó la corona a su tercer hijo sano, Juan de Borbón, padre del emérito.

Se nos ha hecho creer que el príncipe no tuvo descendencia, porque ¿qué hubiera ocurrido de haberla tenido? Evidentemente, la historia hubiera sido bien distinta. El hijo de una plebeya no podría ser el nuevo Príncipe de Asturias. Qué cosas, ¿verdad?

El periodista y gran experto en los Borbones, José María Zavala, tuvo la suerte de conversar con un clon del rey que se diferencia por los rasgos ingleses (ojos azules y pelo rubio) y que afirma ser hijo del Príncipe de Asturias y Edelmira; él es Alfonso de Bourbon. Sí, escrito como se pronuncia en francés, una de las lenguas que hablaba, y que además coincide con el nombre de la bebida espirituosa.

Alfonso de Bourbon
Alfonso XIII

Quizá sea el motivo por el que Edelmira fuera considerada como la única esposa del príncipe y por lo que las relaciones mejoraran tras la muerte de Alfonso de Borbón y Battemberg.

Es probable que el sentimiento de culpa, más por parte de la reina que del rey, les llevara a compensar económicamente a la cubana para que no hablara. De hecho, murió sin conceder una sola entrevista. Jamás habló de su supuesta maternidad y, esta es mi opinión, se vio obligada a no mantener contacto con su hijo. Poderoso caballero es don dinero, si es que lo hubo y la historia de Bourbon es verdad. 

Según la versión del propio Bourbon, lo dieron en adopción a unas monjitas en Suiza y ambos padres se desentendieron del pequeño. Nunca tuvo relación con ellos, siendo las monjas quienes le revelaron sus orígenes.

De ser así, ¡qué diferente sería la historia!

Ni Sofía ni Letizia. Edelmira.

Ni Atenas ni Asturias. Sagua la Grande.

El destino, que es muy caprichoso, ha querido cerrar el círculo volviendo a lo que debería haber sido. De esta manera, Letizia es aquella Edelmira a la que no dejaron ser princesa. Aquella plebeya por la que también corría sangre asturiana (su madre tenía origen asturiano) y de quien se enamoró el Príncipe de Asturias.

Recuerda suscribirte al blog si quieres saber más curiosidades de nuestra historia. También puedes leer la novela En los ojos del rey y descubrir los entresijos de la vida y reinado de Alfonso XIII.

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